Con la que está cayendo

El ya cercano mensaje del Rey Felipe VI y la nueva era

El ya cercano mensaje del Rey Felipe VI y la nueva era
El Rey Felipe VI. CR

Sé que va usted a decir que me estoy anticipando demasiado. No lo creo: me parece que el mensaje navideño del Rey, el primero de Felipe VI, está ya en marcha. Por lo poco que conozco al actual jefe del Estado, me da la impresión de que es persona concienzuda, que poco o nada deja al azar ni a la improvisación.

Con ello puede que se pierda algo de frescura, pero se evitan errores y se aumenta la seguridad de que lo vas a decir está pensado y bien pensado.

Hace ya algunos años que sigo con especial atención los mensajes del Rey desde La Zarzuela en la noche de cada 24 de diciembre, es decir, dentro de exactamente un mes. Don Juan Carlos consiguió aumentar la intensidad de lo que quería comunicar a los españoles a medida que sus dificultades personales también crecían.

Me impresionó, sobre todo, su llamada a ‘regenerar’ la vida política -ocurrió en la edición de 2013–, algo que creo saber que molestó mucho al poder Ejecutivo. Pero luego, el concepto se asimiló, y ahora todos hablan de ‘regeneración’, comenzando por el presidente del Gobierno, que no sé si entiende que, si algo ha de ser regenerado, es porque, hasta cierto punto, ha ido degenerando.

Así que Don Felipe habrá de ir más lejos que su padre en esta exigencia de una política nueva. Sobre todo, porque la cantidad de acontecimientos ocurridos en este 2014, incluyendo la propia abdicación del Monarca, exige hilar muy fino en el contenido del mensaje: ahí tenemos, como ‘aportaciones’ de los últimos meses a la reflexión y al debate, el surgimiento de Podemos como fuerza política, el de Pedro Sánchez como líder de la oposición, la retirada de Cayo Lara, la de Cándido Méndez (dentro de algo más de un año: es una retirada ordenada) y ¿la de Rosa Díez? (esto último esté en ‘veremos’).

Me queda por citar, desde luego, la consulta del pasado día 9N en Cataluña, Todo eso, como punta de un enorme iceberg que nos habla de cambio profundo, de nueva era en la que hay que saber qué valores conservar exactamente y a cuáles nuevos hay que dar prioridad.

Ni siquiera la estética de Don Juan Carlos va a servir ya para los mensajes navideños del ‘nuevo’ Rey, que tendrá que dar prioridad en la iconografía a la Reina y a sus dos hijas, que siempre he dicho que hacen más por la Monarquía española que legiones de Habsburgos y Borbones juntos.

Creo firmemente en el nuevo Rey: también he dicho muchas veces que no le he visto cometer un solo error en el desempeño de sus funciones. Pero él sabe que se la juega en cada discurso, en cada comparecencia, en cada mensaje. Y el de Navidad es, ahora, el más importante.

Después viene la Pascua Militar –tras la de este año, que salió como salió, es cuando Don Juan Carlos empezó a plantearse la posibilidad de una abdicación- y un año 2015 de infarto. Un año en el que el referente más sólido, por encima de elecciones y referendums, tiene que ser Felipe VI.

Fíjese usted, con la que está cayendo, si merece la pena preparar el que va a ser su discurso más seguido en los próximos meses, este en el que nos va a felicitar las Pascuas y desearnos, glub, un feliz y próspero año nuevo.

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