Parece como de un guión sacado de una película de Berlanga

El pequeño-gran Nicolás y el susto de las Instituciones

El pequeño-gran Nicolás y el susto de las Instituciones
Jaime García-Legaz y el pequeño Nicolás.

Francisco Nicolás Gómez Iglesias, un joven de 20 años, más conocido popularmente como el «pequeño» Nicolás, que fue detenido el pasado 10 de octubre de 2014 en Madrid acusado de falsedad, estafa y suplantación de personalidad, se ha convertido este fin de semana en el primer ciudadano español que consigue en el plazo de 48 hora que la Casa Real, la Vicepresidencia de Gobierno, el Centro Nacional de Inteligencia, la Presidencia de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Economía emitan diferentes comunicados desmintiendo las afirmaciones que este joven había realizado en diversos medios de comunicación donde involucraba de una forma o de otra a las citadas Instituciones.

Para haber sido calificado como un «impostor», no está nada mal la capacidad que ha demostrado el «pequeño» Nicolás para hacer reaccionar a tan importantes Instituciones -por ejemplo, un comunicado de prensa del Centro Nacional de Inteligencia es algo muy infrecuente-, lo cual siembra una sombra de duda acerca de si detrás de la personalidad claramente megalómana de este joven estudiante de un centro universitario de Madrid había algo más o estaba alguien más.

Hasta tal punto esa duda ha calado en la opinión pública que el secretario general del PSOE y líder de la oposición, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes que en los próximos días pedirá explicaciones al Gobierno acerca de algunas de las afirmaciones hechas por el joven Fran, que es como ha confesado le gusta que le llamen.

La historia del «pequeño» Nicolás tiene muchos aspectos propios de una buena película de espías, con una trama bien dibujada, con la aparición de personajes importantes como artistas invitados, con supuestas misiones de alta política de Estado -mediar en el proceso judicial contra la Infanta Cristina para que no fuera imputada; entorpecer el proceso independentista de Cataluña a través de la familia Pujol-, pero de momento, tras su detención, el final de esta película ha quedado en el aire: o bien puede ser un final previsible que se quede en nada, o el argumento y la realidad de los hechos puede deparar alguna sorpresa.

De momento, lo que está claro es que un joven de 20 años ha puesto en jaque a las principales Instituciones del Estado y que el asunto no se puede despachar con una simple y fácil descalificación del «pequeño» Nicolás en base a una personalidad enfermiza.

Parece como de un guión sacado de una película de Berlanga que con los graves problemas que tiene nuestra sociedad, ahora se añada el creado por las andanzas de este joven personaje al que se ha bautizado como «pequeño» pero que está demostrando una capacidad de acción que habrá que convenir que ese calificativo no se ajuste del todo a la realidad.

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