Cayetano Gonzalez

Historia pasada

No parece que el Presidente del Gobierno viviera esa virtud tan importante y tan poco cultivada a veces por los políticos como es la prudencia, cuando hace unos días afirmó en un foro empresarial celebrado en Madrid que «en muchos aspectos la crisis es historia del pasado y estas Navidades van a ser las primeras de la recuperación». Decid esto cuando en España hay, según los últimos datos oficiales referidos al pasado mes de noviembre, un total de 4.512.116 personas en paro; o hay 1.700.000 hogares donde ninguno de sus miembros tienen ingresos; o muchos jóvenes tienen que emigrar a otros Países porque aquí no encuentran empleo, parece, al menos, un poco temerario.

Negar que hay algunos datos macroeconómicos que indican que la recuperación, aunque de manera lenta, ha comenzado, es una cosa y afirmar que la crisis es «historia del pasado» es otra muy distinta. La equivocación de Rajoy estriba en pensar que los datos positivos que sus ministros económicos o sus asesores le ponen encima de la mesa son compartidos y percibidos de esa manera por el resto de los ciudadanos y eso no es así. La recuperación económica no es percibida todavía como tal por la opinión pública y me temo que aún pasará bastante tiempo hasta que eso sea así.

El problema que tiene Rajoy es que desde que llegó a la Moncloa ha jugado su futuro político a una sola carta: a la salida de la profunda y grave crisis económica que heredó del ejecutivo anterior. Y el tiempo se le acaba, porque hay elecciones municipales y autonómicas dentro de cinco meses y generales en un año. Pero el Presidente del Gobierno no debería confundir ni mezclar sus intereses electorales y partidistas con los de los ciudadanos. Cuando un País como España tiene una tasa de paro cercana al 24%, o cuando sólo el 9% de los contratos que se hacen en la actualidad son indefinidos y el resto precarios, hay que tener mucho cuidado con las cosas que se dicen.

Los sacrificios económicos que se han pedido a los españoles durante estos últimos años han sido enormes: desde una subida muy fuerte de bastantes impuestos, hasta recortes en muchas partidas presupuestarias importantes. No es discutible que este Gobierno con su Presidente al frente se ha empeñado en sacar a España del fondo del pozo y que para ello ha tenido que tomar medidas impopulares. Pero eso no justifica que cuando se empiezan a atisbar en el horizonte algunas señales de recuperación, el capitán que está al frente de la nave afirme que todo es ya «historia pasada», mientras que todavía hay muchos marineros que necesitan urgentemente un salvavidas o el barco requiere muchas reparaciones por los daños causados. Prudencia señor Rajoy, mucha prudencia.

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