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El juicio de la Infanta

Acusada de colaborar en un doble fraude fiscal, la ciudadana Cristina de Borbón, hermana del Rey Felipe VI, será juzgada como responsable de hechos «supuestamente delictivos en concepto de cooperadora necesaria de dos delitos contra la Hacienda Pública». El juicio se celebrará dentro de un año, a finales del 2015. El juez (José Castro, de la Audiencia de Palma de Mallorca) le impone, además, una fianza millonaria: 2.697.150 euros. No hay precedentes. Es la primera vez en la Historia de España que veremos a un familiar directo del Rey sentado en el banquillo de los acusados. Al margen del resultado del juicio, la imputación abre el camino a una paradoja: lo que hace bien a la causa de la Justicia y al Estado de derecho porque reafirma el principio según el cual la ley es igual para todos, al tiempo, arroja desdoro sobre la primera institución del país. Cabe suponer que el Rey Felipe VI en el que será su primer discurso navideño aludirá a tan embarazosa noticia pero cabe esperar que sean los problemas reales que afligen a millones de españoles los que centren el discurso. Porque problema y drama es el paro, la precariedad en el empleo en la circunstancia de quienes lo conservan, el empobrecimiento de las clases populares, la pérdida de nivel económico de las clases medias por obra de una fiscalidad voraz, la preocupación por la deriva secesionista que impulsa un sector de la burguesía catalana o el hartazgo ante los casos de corrupción.

Del discurso del Rey cabe esperar buenas e incluso nuevas palabras. Pero no milagros. Sería ingenuo aguardar con expectativa de epifanía su estreno como invitado televisivo en puertas de la cena de Navidad porque más allá del diagnóstico acerca de lo que al común preocupa o conmueve, su margen de maniobra es escaso. El Rey no es responsable de los actos del Gobierno aunque por ley deba refrendar las iniciativas del Ejecutivo. Lo cual quiere decir que del discurso lo que quedará convertido en carne de análisis será lo que pueda decir acerca del procesamiento de su hermana la Infanta Cristina -si es que alude a la noticia- y la apelación a la unidad del Reino, un deseo que remite a tantos siglos de Historia de España. Por lo demás y en paralelo con las encuestas que anuncian futuras intenciones de voto, la noticia del procesamiento de la Infanta Cristina se alargará y dará días y meses de comentarios que para ser cabalmente entendidos recalarán en las razones que podrían arrojar un poco de luz sobre las prisas que caracterizaron el proceso que culminó en la abdicación de Don Juan Carlos de Borbón. Una historia, pendiente del juicio de la Historia.

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