Esther Esteban

Discursos navideños.

El Rey habló de corrupción, Rajoy de economía y el Papa denunció la persecución brutal que sufren los fieles y del silencio cómplice sobre los niños que sufren abusos. Felipe VI acertó en su primer discurso como Rey el día de Nochebuena. Habló entre líneas pero se le entendió todo, tanto cuando se refirió a la corrupción «debemos cortar de raíz contemplaciones la corrupción» como cuando hizo alusión al desafío independentista. Hablo de ejemplaridad y dijo que «no existen tratos de favor por ocupar una responsabilidad pública», de Cataluña «la llevamos en el corazón nadie en España es adversario de nadie», de los retos «regenerar nuestra vida política y preservar nuestra unidad y pluralidad y también de recuperación «el paro es clave. La economía siempre al servicio de las personas». Hizo un discurso pegado a la calle, cercano a los ciudadanos, muy de agradecer en los tiempos que corren, y , tal vez por ello, por primera vez desde hace mucho tiempo, las palabras del Monarca, ya criticadas por parte de la oposición no han recibido en esta ocasión una crítica furibunda ni de los nacionalistas ni de Podemos ni de los republicanos. Había expectación por este discurso , no sólo porque en las horas previas se había sabido que la hermana del Rey se sentaría en el banquillo, si no por su indudable valor histórico, y la verdad es que no defraudó.

Si demuestra vale un botón la audiencia media del mensaje televisado en esta ocasión se disparó: nada menos que 8,2 millones de espectadores, con un 73,4% de cuota de pantalla con lo que se convirtió en el más visto de los últimos seis años, y esto es un auténtico termómetro del interés de los españoles. Se sea o no monárquico hay que reconocer que el nuevo Rey está haciendo un esfuerzo titánico por sacar a la institución que representa del hoyo en el que ha estado metida desde que empezaron a aflorar cacerías reales injustificadas, conductas muy reprobables o casos de corrupción que son portadas de periódicos todos los días.

Felipe VI realizó un llamamiento la regeneración democrática, que es una manera fina de reclamar a los líderes políticos que se pongan manos a la obra y de decirles que la lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable: «los ciudadanos necesitan estar seguros de que el dinero público se administra para los fines legalmente previstos, que no existen tratos de favor por ocupar una responsabilidad pública, que desempeñar un cargo publico no sea un medio para aprovecharse o enriquecerse «. Y mas les vale a todos -especialmente a los dos grandes partidos- tomar nota porque si no las urnas les van a pasar una dura factura.

El presidente del gobierno, Mariano. Rajoy también se refirió a la corrupción en su última intervención del año y presumió de haber dado una respuesta integral y ambiciosa los numerosos escándalos de corrupción descubiertos en España, que «generan» una sombra de sospecha en todos los políticos. Enumeró una a una las reformas legislativas que se han abordado: la ley de enjuiciamiento criminal, el estatuto del alto cargo, la ley de financiación de los partidos políticos o la ley de transparencia. Destacó que se ha creado una oficina dedicada a recuperar todo lo que se haya estafado en casos de corrupción etc y a mí, reconozco que esa música me gusta aunque, no sé si finalmente podrá cumplirse el compromiso al pie de la letra. Sea como fuere el Presidente quiso poner el acento en lo que ha sido su gran objetivo durante esta legislatura: la recuperación. «Hace un año pronostiqué un 2014 mejor y se ha cumplido con creces», dijo solemne y además auguró que el 2015 será el año del despegue definitivo de nuestra economía. ¡Ojalá sea así y no se esté inflando el asunto simplemente porque en apenas seis meses haya elecciones municipales y autonómicas!. Supongo que Rajoy es consciente de que con la economía no se puede jugar y hasta que los españoles no noten la buena racha sus bolsillos, y las cifras del paro empiecen a reducirse su palabra esta bajó sospecha..

En cuanto al Papa -que me tiene como a tantos completamente abducida- ha recordado especialmente dos asuntos en su mensaje navideño: a los cristianos perseguidos en Siria e Irak y a los niños que sufren abusos, los que son víctimas de la violencia, que son objeto de trata de personas, forzados a convertirse en soldados o abusados». Este Papa está dispuesto a no olvidarse de los mas vulnerables y sus palabras no sólo golpean conciencias sino que son certeras y entonan un mea culpa que la Iglesia no suele entonar. Amén.

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