Sube el salario mínimo un 0,5% y las pensiones un 0,25%. ¿Una broma de mal gusto?

Mariano Rajoy: «Ahora toca restañar [juntos] las secuelas de la crisis»

Estamos en tiempo electoral y nada va a cambiar la absurda lucha partidista

Mariano Rajoy: "Ahora toca restañar [juntos] las secuelas de la crisis"
Pensión, jubilación, ahorros y crisis. CR

No quisieron PP y PSOE y, mientras se culpaban mutuamente, una tercera fuerza emergía de la indignación y el desengaño

En un país que se ha vuelto tan sutil como el nuestro donde los políticos llegan a conclusiones curiosas acerca incluso de la utilización de palabras más o menos escatológicas, todo es posible o lo contrario: todo es imposible.

Que el portavoz del PP dijera que Podemos está «cubierto de suciedad por no decir caca» es una cursilada de marca mayor, una infantilidad tipo «culo, pedo, pis». Pero llega el aludido y contesta con otra perla:

«Los que dicen caca para no decir mierda parece que han estudiado en colegio privado; no fue mi caso, así que diré que el partido que está lleno de mierda se llama Partido Popular».

Y todo así.

Y llega el muy distinto mensaje del Rey -mucho más estudiadamente apasionado que los de su padre- y hay quien se preocupa de medir los metros que le distanciaban de la bandera español en alguna de las tomas y se interpreta como una concesión a Cataluña pese a que sus palabras fueran, en ese sentido, nítidas.

Y luego Rajoy que, naturalmente, no pone el énfasis ni en la llamada popularmente «ley mordaza», pasa de puntillas sobre las preguntas que no le gustan y las responde con monosílabos pero se gusta y se adorna en los datos macroeconómicos -por otra parte no discutibles- y repite una y otra vez la trayectoria de su mandato: 2013 el año de las reformas, 2014 el de la recuperación y 2015 el del despegue.

Sube el salario mínimo un 0,5% y las pensiones un 0,25%.

¿Una broma de mal gusto? Pues según quedamos al principio en este país de tan extrema sutileza, dependerá de quién haga el análisis, claro, pero lo que vende el presidente es que el salario mínimo sube -y no miente- aunque calle prudentemente que lo que sube son tres eurillos.

Y frente a semejantes cuestiones y comparanzas europeas, siempre hay quien que le quiere aguar la macrofiesta y le pregunta sobre Esperanza Aguirre.

Y Rajoy, naturalmente, aunque arriesgando mucho, responde que ese tema no está ahora sobre la mesa. No sé yo. Personalmente antes de soltar semejante respuesta hubiera mirado a derecha e izquierda, debajo del atril y al techo porque cuando menos te los esperas salta Esperanza.

Pero sí hay algo que resultaría importante si no viviésemos en el país que vivimos, una frase suelta que debería comprometer en primer lugar al propio Gobierno, al partido que los sustenta y a la oposición de siempre; dijo Rajoy «ahora toca restañar las secuelas de la crisis».

Y esa tarea no puede ser más que colectiva o al menos mayoritaria; hace días se llegó a un acuerdo con los sindicatos y parece importante insistir en ese camino.

Tanto el PSOE como PP han desoído durante años lo que era más que un clamor de la ciudadanía: dejar de lado el partidismo radical para salir lo mejor posible de la crisis.

No quisieron y, mientras se culpaban mutuamente, una tercera fuerza emergía de la indignación y el desengaño.

Ahora todos la temen pero ni aun viendo las orejas de Podemos van a ser lo suficientemente inteligentes como para restañar juntos -que es la única forma- las secuelas de la crisis.

Estamos en tiempo electoral y nada va a cambiar la absurda lucha partidista en un tiempo convulso y amenazador para todos. No hay ni vocación ni costumbre de diálogo y así es muy difícil llegar lejos.

Será el tiempo el que pase factura a los que hasta ahora habían sido los dos grandes por esa miopía política.

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