Este 12 de febrero de 2015, escribe David Torres en Público una columna titulada ‘Pim, pam, pum, fuego’ en la que arranca diciendo:
A Tomás Gómez lo han defenestrado por envidia, por guapo, porque en unos cuantos reportajes exhibió imprudentemente su porte esbelto y su trabajo en el gimnasio como contrapunto atlético a la belleza anodina y natural de Pdr Snchz.
Añade que:
Carmona está aguantando a pie firme y con las manos churruscadas el peso muerto de Gómez, que aun amenaza con tribunales y cuya resistencia puede suponer el epitafio del PSM, un partido que lleva más de dos décadas haciendo oposiciones a bombero torero y perdiéndolas todas.
Y concluye que:
La situación en Madrid, a tres meses de las elecciones, es la de un circo de tres pistas -cuando no de cinco o de ocho-, con Izquierda Unida descabezada, Podemos bostezando, UPyD intentando fichar de candidato al Pocoyó de la Puerta del Sol y el PP aún pensando si renovar a Ignacio González, descongelar a Esperanza Aguirre o cerrar ya la pescadería. Mientras tanto, en medio del crudo y frío invierno, Carmona sigue calentándose las manos al fuego de Tomás Gómez. Que ahí fuera hace frío.
