Charo Zarzalejos

Gabilondo, García Montero… candidatos atípicos.

La izquierda, en su conjunto, acude a las elecciones de mayo, más racionada y dispersa que nunca, no sólo proporciona a la campaña un interés añadido. Todos aquellos que bien por convicción, bien por ganas de dar patada al tablero tienen una enorme oferta. Tienen donde elegir.

Y es dentro de esta izquierda desde donde han surgido dos candidatos que son realmente atípicos y que en mayor o menor medida van a modificar el habitual paisaje electoral. Angel Gabilondo y Luis García Montero son, realmente, dos candidatos novedosos a los que con independencia de discrepancias ideológicas va a merecer la pena escuchar, entre otras razones porque los dos son personas bien alejadas y extrañas a las convenciones de los partidos.

Que un filosofo y pensador excepcional como Gabilondo y que uno de los mejores poetas vivos como Luis García Montero, abandonen sus silencios, sus folios, sus miradas un tanto especiales sobre la realidad de los humanos y de sus entornos, no deja de ser una ráfaga de aire fresco, novedoso y atractivo en una campaña que promete ser a cara de perro.

Gabilondo tiene claro que no va a dejar de ser quien es, que hay cosas que no están hechas para él y que él no vale para determinadas interpretaciones. A Luis García Montero no tengo el gusto de conocerle personalmente, pero si conozco su obra y es tan bella como lo son muchas de las reflexiones que Gabilondo es capaz de lanzar incluso en la más intrascendente de las conversaciones.

Sé bien que la política pura y dura está alejada, por desgracia, de la filosofía, del pensamiento y, desde luego, de la poesía, pero también creo que un debate bien con Gabilondo, bien con García Montero en ningún caso discurriría por los cauces a los que estamos acostumbrados.

A ambos hay que reconocerles un punto de valor poco frecuente. No tienen, un mucho menos, garantizado el triunfo y ni siquiera unos resultados para tirar cohetes, pero han dado un paso que solo les va a complicar la vida y, que quieren que les diga, me parece que esta actitud, por si misma tiene su mérito. Y lo tiene porque la política se ha convertido en una profesión de riesgo que pocos, cada vez menos, están dispuestos a asumir.

Las urnas dirán hasta donde son capaces de llegar un filosofo y un poeta, pero estarán conmigo que suponen dos novedades que, aunque sea desde el punto de vista meramente intelectual, va a merecer la pena seguir y escuchar.

«Si alguna vez la vida te maltrata acuérdate de mi que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte» (Luis García Montero).

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído