Francisco Muro

Tranquilos, esto acaba de empezar.

Dicen que estamos en campaña electoral como si no hubiéramos estado en campaña desde el día siguiente de las últimas elecciones. Y como este país nuestro es incapaz de concentrar todas las elecciones en un día o en dos, lo que ahorraría millones de euros, todo 2015 nos lo vamos a pasar votando, mirando qué hemos votado, calculando cuánto les puede costar a unos o a otros un posible pacto para llegar al poder o cuántos votos pueden perder en las siguientes elecciones si, para llegar al poder, se tienen que comer sus principios y sus promesas y pactar con el enemigo. Con ese con el que juraron que no pactarían nunca…

Mientras tanto, muchos profesionales y muchos empresarios denuncian que aunque la economía mejora, hay menos oportunidades que hace sólo unos meses, porque el dinero privado está esperando a ver qué pasa en Andalucía, en Cataluña, en todas las demás comunidades y Ayuntamientos y en España. El dinero privado arriesga menos cuando la inseguridad jurídica, económica y política son crecientes. Necesita un marco estable. Así que queda el dinero público que en los últimos tiempos está limitado, muy limitado. Y los ayuntamientos y las autonomías, además, se han gastado lo que tenían para sacarle réditos antes de las elecciones. Y como nadie es capaz de hacer un pronóstico de quién va a gobernar en Madrid, Valencia, Andalucía o Cataluña -según lo que pase con Ciudadanos y Podemos, sobre todo- todos los que están no parecen dispuestos a tomar ninguna decisión que comporte compromiso de gasto que luego pueda ser anulada o investigada, por si detrás del convenio hay algún otro interés. Así que el dinero privado se retrae y el público se esconde y aquí no hay más trabajo para casi nadie.

Lo que vamos a saber en estos próximos meses, hasta finales de año, no sólo es quién gobierna, sino quién es la oposición. Al que se ha autoconcedido el título de «líder de la oposición real» sin haber hecho méritos para eso, le empiezan a creer los enanos. Por un lado, tiene en sus filas a expertos en lograr contratos públicos millonarios con países extranjeros que sólo pagan a Hacienda lo que toca, cuando Hacienda está a punto de tocarles a ellos. Y si se demuestra que ha habido financiación directa de países extranjeros al partido, la cosa será mucho más grave. Pero, además, mientras la Universidad de Madrid se piensa si expedienta a Monedero, la de Málaga, ya la ha dicho a Errejón que le va a inhabilitar. La ética o la falta de ética va por barrios pero viaja siempre más deprisa de lo que les gustaría a algunos.

Todos se tienen que tentar los machos. Llamar «Naranjito» a Albert Rivera y tratar de ningunearle es una frivolidad. Cada día hay más ciudadanos que parecen elegir la papeleta de Ciudadanos en lugar de las del PP o del PSOE. Ciudadanos que no quieren sólo castigar a los dos grandes partidos donde más les duele, sino que quieren escuchar voces más frescas. El panorama electoral promete muchos disgustos y tal vez una actividad política difícilmente gobernable. Lo dicho: esto no ha hecho más que empezar.

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