Este 1 de abril de 2015, escribe Emilio Campmany en Libertad Digital una columna titulada ‘El mal acuerdo con Irán’ en la que arranca diciendo:
Zapatero siempre pareció un bien intencionado izquierdista corto de luces y escaso de lecturas. Luego resultó tener menos luces, lecturas y buenas intenciones de lo que pensamos y ser mucho más de extrema izquierda de lo que aparentó. Su herencia sigue lastrando el presente y el futuro de España, aunque en su disculpa quepa alegar que su sucesor no ha hecho nada por sacudírsela y sigue perdonando a ETA.
Añade que:
Ese izquierdismo extremo edulcorado con trazos naif y sonrisas vacías fue con el que Zapatero dio a la ETA buena parte del poder político que tiene hoy en el País Vasco y es con el que Obama cerrará este martes un desastroso acuerdo con Irán que permitirá que la república islámica tenga a medio plazo su ansiada bomba atómica.
Y concluye que:
La cuestión es si quien le suceda, sea demócrata o republicano, hará algo por arreglar este desastre o, como nos pasó a nosotros, aceptará la herencia sin rechistar y sin beneficio de inventario.
