Antonio Casado

Lunes Santo del Rey

Muy celebradas han sido las imágenes del Rey, Felipe VI, que recogen su inmersión en la Semana Santa de Sevilla, treinta y un años después de una visita a la Macarena acompañado de sus padres. Durante su escapada hispalense del lunes pasado, entre otras cosas, ha visto pasar desde un balcón a Jesús el Cautivo, se ha emocionado con una saeta dedicada a la Virgen del Rocío («Hasta el mismo Rey te viene a ver», remataba el cantaor) y ha ejercido de capataz entre los costaleros de la Virgen de las Mercedes.

Las muestras de cariño dispensadas por los sevillanos al Rey durante este lunes santo no hacen sino confirmar algo parecido a la euforia contenida que reina en el Palacio de la Zarzuela por la sensible escalada de don Felipe en los sondeos de valoración ciudadana. Sondeos ajenos, pues en la Casa del Rey siempre advierten de que Zarzuela no dispone de fondos presupuestados para hacer este tipo de trabajos.

De todos modos, los que hacen otros, públicos o privados, no dejan de mirarse con lupa. Y es el caso que se detecta una notable mejoría de la figura de los Reyes en las escalas de valoración ciudadana. Sin embargo, proporcionalmente ha sido más notorio el despegue de doña Letizia, por la sencilla razón de que partía de más abajo y ahora se va consolidando en su papel de reina –atención– aupada por la imagen de sus hijas, la infanta Leonor, princesa de Asturias, y la infanta Sofía.

Por cierto, que en el último número de la revista Vanity Fair, que acaba de salir a la calle, se cuenta cómo doña Letizia llegó a Palacio con dos enemigos: el Rey don Juan Carlos e Iñaki Urdangarin. «Diez años después» –se lee textualmente en la mencionada revista–, «la primera reina plebeya de la Monarquía española le ha dado la vuelta a las encuestas».

Volviendo a don Felipe, en realidad ya en los tiempos previos a la abdicación de su padre superaba en valoración a su padre, don Juan Carlos. Y desde entonces no ha dejado de mejorar en los niveles de aprecio popular. Por su parte, los expertos en cuestiones relacionadas con la Casa Real destacan la profunda motivación del sucesor por adaptarse a su nuevo papel. Esa vocación queda descrita en una significativa frase que le escucho decir a uno de sus colaboradores: «Se nota que quiere ser Rey y eso es lo importante».

El otro factor de su figura que suele destacarse es la sintonía generacional que le acerca de hecho (no siempre trascienden sus contactos) a personajes como la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; el líder del PSOE, Pedro Sánchez; el de Ciudadanos, Albert Rivera; el de Podemos, Pablo Manuel Iglesias (tienen concertado un encuentro, pero Zarzuela quiere celebrarlo fuera del periodo electoral que estamos viviendo), o la propia presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, con la que ha compartido balcón de la Delegación del Gobierno en Sevilla durante este Lunes Santo.

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