La Marea de Pérez Henares

Enjambres

Las abejas tienen buenas noticias. En la feria apícola de Pastrana la consejera de Agricultura, Marisa Soriano, les trajo una buena a los apiculores. Las ayudas se harían extensivas a todos quienes superaran las 80 colmenas. Yo no llego. Tengo diez tan solo. Y de prestado. Puro “vicio” heredado del añorado Pepe Loeches, el albalateño de los cinco Grammys que me enseñó a extasiarme delante de sus labores y afanes. Por el de su producto ya lo tenía desde muy niño, aunque estuve a punto de aborrecerlo por goloso. Me pegué un atracón y los ardores me duraron días.
Pero la buena nueva para las abejas está siendo esta primavera. Los romerales están que revientan de flor y las costeras parecen jardines. Ahora además están explotando en amarillo las aliagas. Las lluvias que menudean y los calores que las entreveran hacen que los “ganados” crezcan y se multipliquen, hasta rebosar. Es tiempo de enjambres.
Cuando una colmena está fuerte y vigorosa, algunos huevos especiales dan lugar a nuevas reinas y estas salen en busca de otro aposento con un potente pelotón de obreras que la flanquean. El primer vuelo las suele llevar en un racimo a un enebro o una chaparra cercana y allíi donde se congregan y donde hay que recogerlas para llenar con ellas una nueva colmena.
Ayer en el Enebral y con Jesús de Illana, maestro colmenero, que en verdad es quien hizo casi todo , amplié mi colmenar. Porque hasta ayer solo tenía media docena. Pero primero el traslado de uno que por su cuenta ya se había instalado en una de las cajas vacías al lado de la cabaña y luego otros tres que esa misma mañana salieron justo cuando estábamos en la faena del traslado he aumentado mi hacienda mielera en un cuarenta por ciento. No fue fácil, porque aunque Jesús las maneja con experiencia hay que asegurarse que la reina esté en el cogollo capturado- Si es así y una vez depositadas en la colmena, todo el rebaño alado se amontona en la piquera buscando entrar donde está ella. Si no ha entrado a nada, y nos sucedió con uno, vimos que de nuevo se congregaban haciendo el peculiar racimo en otro enebro. A la segunda fue la vencida y finalmente quedaron instaladas.
Me cuenta el maestro que estos días y por estas tierras alcarreñas están saliendo muchos y que este es ahora la tarea y con ello despoblar los colmenares. Que siguen sufriendo bajas. Por la avarroa y , aún peor, por la nueva enfermedad, un parásito digestivo que está poniendo en grave riesgo a las poblaciones causando desabejamientos masivos. Algunos productos agrarios, los neocotinoides, fueron prohibidos por la Unión Europea y habrá que ver si ello supone algún alivio. Las abejas son esenciales para la vida. Tanto que Einstein llegó a afrimar que si desaparecieran sería la peor catástrofe que el planeta afrontaría. Ellas son las polinizadoras y sin su tarea las flores serían esteriles. Espero que mis cuatro nuevos “rebaños” prosperen y den vida a todo lo que les rodea.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

Lo más leído