Esther Esteban

Paletos y estadistas

Nada nuevo, salvo el raca-raca. No es que sea una cuestión de piel sino de paleteria pura y dura. Se sabía que las pretendidas palabras de bienvenida a las que fue invitado Artur Más, en la inauguración de la cumbre Mediterránea celebrada en Barcelona, se iban a convertir, como así fue, en una reivindicación nacionalista en toda regla. Se sabía que el presidente de la Generalitat, ante 32 ministros de exteriores de la UE y el sur del Mediterráneo, iba a dar la nota y así fue. Más dio la bienvenida a Barcelona como «capital Mediterránea y europea» mientras Rajoy lo hizo a la «ciudad catalana, capital española del Mediterráneo». El líder soberanista no sólo no pronunció la palabra España sino que vinculó la raíces de Cataluña y de Barcelona con Alemania «nuestro cordón umbilical, era con Europa, con el imperio carolingio y su capital Hagen» dijo para añadir que «ese cordón nunca se ha roto, sigue alimentando, nuestra realidad y nuestro proyecto».

No quiero ni pensar lo que, en su interior, debe pensar el presidente del Gobierno cada vez que se encuentre con el molt honorable -con quien teóricamente debería compartir espacio ideológico en el centro derecha- y tenga que volver a oír más de lo mismo en todos los idiomas, salvo en castellano al que Más parece tener alergia. Supongo que los asesores de Rajoy lo primero que hacen es prepararle un par de frases, por si llega el caso, utilizarlas y siempre, siempre llega el caso ¡qué pereza!. En la cumbre tiró de una cita de Miguel de Cervantes para definir a Barcelona «honra de España y de las bellas ciudades» y con ella dio réplica también a otra cita de Más esta vez de Winston Churchill «cuanto más hacia atrás podemos mirar, más hacia delante puedes ver». ¡En fin, lo de siempre dicho de otra manera!.

Una buena amiga mía, una de las mejores comunicadoras del país, me comentó ayer en el intermedio de una tertulia que el problema de Más lisa y llanamente es que un «paleto». Y puede ser que al final, todo se resuma a eso, pero en la peor de las acepciones de la palabra, según la cual el paleto no es que sea una persona de pueblo, sino más bien simplona que no ve más allá del minúsculo límite geográfico de su lugar de residencia. El problema es que, al final, la repetición permanente del mismo discurso provoca un rechazo, un hartazgo de quien lo escucha, que termina por ignorarlo, con lo que salvo los más incondicionales dudo que el resto le dedique un minuto a reflexionar sobre lo que ocurrió hace siete siglos. «Del siglo XIV data la institución de la que soy el presidente número 129, que nació en 1359 y que es una de las más antiguas de Europa, todavía viva», insistió el president antes los mandatarios extranjeros. Desde luego mucho más interesante es buscar un relato convincente como arma ideológica a medio largo plazo contra el terrorismo yihadista, o ver como se da oportunidades a los jóvenes para que no sean presa fácil de esa ideología. De eso se trató en la famosa cumbre y también de como se acomete esa lucha para arrebatar al Yihadismo el polo de atracción que actualmente está ejerciendo sobre los jóvenes europeos y del norte de Africa. Eso sí nos interesa a todos, como también nos interesa aclarar con Marruecos que ocurrió con nuestros alpinistas que se dejaron la vida en un suceso todavía plagado de incógnitas. Lo del imperio Carolingio para los libros de historia porque lo que ahora toca es la historia reciente y esa suspende la Artur Más de todas todas.

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