Esther Esteban

Tragedia y verdad

La imagen nos conmovió a todos tras la tragedia de Nepal. Eran dos niños muy, muy pequeños cubiertos de polvo y abrazados como intentando calmar su miedo. La foto tierna y conmovedora se volvió rápidamente viral en Facebook y en Twitter, titulada como ‘Niña de dos años protegida por su hermano de cuatro años en Nepal’. Tuvo tanta repercusión que se intentó dar con el paradero de los padres de los niños, incluso se pidieron donaciones. Pero no hubo respuesta. O, por lo menos, no la esperada. Según una noticia publicada estos días en el periódico ‘ABC’, el fotógrafo vietnamita Na Son Nguyen dijo a la BBC que él había tomado la foto pero no en Nepal, sino en Vietnam en el año 2007. «Yo tomé esa foto en octubre de 2007 en Can Ty, una población remota en la provincia de Ha Gang, en Vietnam». Al parecer, la cámara captó a los niños jugando frente a una casa, mientras sus padres trabajaban en el campo. «La niña probablemente tenía dos años. Estaba llorando por la presencia de personas extrañas en la zona, así que el niño, de unos tres años, la abrazó para reconfortarla», contó Na Son. Las nuevas tecnologías no es la primera vez que juegan una mala pasada al fotógrafo, que ha relatado que la incorrecta identificación de la foto no se produjo solo con Nepal. Na Son también descubrió que la imagen había sido identificada en otros sitios como «huérfanos birmanos» e incluso como «víctimas de la guerra civil en Siria». Por más que él ha insistido en aclarar la procedencia y el origen de la imagen, es como luchar contra los elementos, porque la potencia de la imagen es mucho mejor que la realidad pura y dura.

Antes los periodistas solíamos decir irónicamente, cuando algún compañero inflaba artificialmente una noticia, que no quería que la realidad le estropeará un buen titular, y ahora esa no es la excepción sino la norma. Da la sensación, en algunos momentos, de que nada es lo que parece y que cada día es más difícil encontrar lo que la verdad esconde. Una buena fuente me comentó el otro día que uno de los españoles evacuados desde Nepal pretendió que en vez de traerle de vuelta a casa le dejarán en Bangkok para poder continuar con las vacaciones frustradas por el terremoto y, ¡claro!, que el viaje se lo pagaran los presupuestos del Estado. Cuando se le negó tal posibilidad se dedicó a criticar, duramente, la forma en que el Gobierno español había organizado el regreso, y nadie, por prudencia, ha querido dar datos de ese asunto y desenmascarar al personaje. Muchas veces la realidad supera, con mucho, un buen titular, y otras la verdad es mucho más simple de lo que creemos. Que una foto nos conmueva tras una tragedia terrible, aunque no sea cierta, entra en el guión, y que lo peor de la condición humana se visualice incluso en momentos críticos también. Lo dicho: no es lo que parece.

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