Antonio Casado

Las cifras hablan

Nada que no supiéramos. Si acaso, la evidencia matemática de que el PSOE vuelve a entrar en el partido tras los negros augurios que le situaban camino de la irrelevancia (síndrome PASOK), cuando hace seis meses parecía una jaula de grillos y no lograba remontar en las encuestas. Los números del último barómetro del CIS ya convierten a Pedro Sánchez en aspirante creíble a la Moncloa, junto a Mariano Rajoy. Ninguno más, a pesar de los climas de opinión que se han venido creando con la eclosión de Podemos y Ciudadanos en las encuestas.

Lo demás, insisto, estaba básicamente cantado. Por ejemplo, la confirmación de que el bipartidismo resiste y que Ciudadanos se revaloriza en la medida que Podemos se desinfla. El resultado es una orografía electoral nueva marcada por la fragmentación del espectro representativo. No es mala noticia si tenemos en cuenta que la fragmentación favorece el diálogo, el pacto, la negociación, el compromiso, sin los inconvenientes de las mayorías que dan a un partido para hacer de su capa un sayo o las segundas vueltas que fomentan el personalismo.

En las entrañas oficiales de la oca (el CIS) PP y PSOE vuelven a aparecer como los dos partidos hegemónicos en sus respectivos espacios de la derecha y la izquierda. O sea, vuelven a revelarse como los verdaderos pilares centrales del sistema. Cualquiera de los dos puede ganar las próximas elecciones generales, según el resultado de del sondeo, que otorga un 25,6 % de voto estimado al PP y un 24,3% al PSOE. El margen de error es de un 2% arriba o abajo, lo cual permite trabajar con un escenario de 27,6% del PP frente a un 22,3 del PSOE, pero también con un 26,6% del PSOE frente a un 23,6% del PP.

Como los dos partidos grandes vienen escoltados por Podemos y Ciudadanos, que pasan a desempeñar el papel de costaleros de uno de los dos primeros, conviene volver al estudio realizado hace un mes por GESOP (Gabinet d*Estudis Socials i Opinió Pública), según el cual la combinación de mayor aceptación ciudadana es un eventual pacto PSOE-Podemos (29.7 %), por pura afinidad ideológica. La segunda es PP-Ciudadanos (21,7%), según las mismas razones, en este caso en el campo del centro-derecha, equiparable a una tercera opción alternativa de PSOE-Ciudadanos (21%). Y a mucha distancia queda en cuarto lugar una hipotética gran coalición PP-PSOE (8,3%), descartada a priori por los socialistas.

Con estas mimbres tendrán que hacer el cesto los cuatro partidos políticos que entran en liza a escala nacional, autonómica y municipal. Y por eso la pregunta del millón que le hacen a sus respectivos líderes es la que trata de sondear en sus intenciones respecto a la política de pactos. También ahí funciona la respuesta del millón, que consiste en mantener bien guardado el secreto a la espera de que se repartan cartas el próximo 24 de mayo. A saber: «Nosotros pactaremos siempre con los ciudadanos». Ni un solo dirigente político, en estas frenéticas fechas pre-electorales deja de recurrir a esa respuesta retórica. Lógico, por otra parte.

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