Charo Zarzalejos

Reina sin trono.

A la tercera va la vencida, pero solo a veces. Tres votaciones en el Parlamento andaluz que han dado como resultado que Susana Díaz sea algo así como una reina sin trono, una campeona sin pódium al que subirse, vienen a confirmar que las hipótesis y planes que llevaron a Díaz a convocar elecciones anticipadas están resultando mucho más complejas de que las que podía imaginar.

No es especialmente sorprendente que hasta después de día 24 no se avance en el actual callejón sin salida. Ese escenario si estaba previsto. Un breve repaso a la crónicas inmediatamente anteriores a las elecciones y las de las jornadas siguientes, así lo atestiguan.

Lo que probablemente no estaba previsto era el cúmulo de condiciones que ponen los llamados partidos «nuevos». El que gana pero no para navegar en solitario, tiene la obligación de la flexibilidad, de la generosidad y del realismo. Pero esto mismo cabe exigir a todos los demás. ¿Es necesario poner por escrito que Chaves tiene que abandonar el escaño?. ¿Puede un partido sustituir a un juez?.¿Se puede obligar a quien ganó a que deje de operar con determinadas entidades bancarias?. La flexibilidad, el realismo debe ser patrimonio de todos , d los ganadores y también de los perdedores que están corriendo el riesgo de ponerse demasiado estupendos. ¿Tiene sentido, por ejemplo, que Ciudadanos, diga que solo pactara con el PP si asume celebrar primarias?. ¿Quién es un partido para decir a otro como debe organizarse?.

No cabe duda que los grandes partidos han pecado de soberbia , en muchas ocasiones, de una seria ineficacia, de un peligroso alejamiento de la opinión pública, además, claro está, de los casos de corrupción. Todo eso es verdad, pero los nuevos, ¡ay, los nuevos¡. No se han estrenado y ya muestran un rostro lleno de soberbia que lleva a la decepción.

En Andalucía se esta viendo todo esto y se está viendo, además, la compleja estrategia del PSOE cuyo secretario general ha dado libertad de pactos con el limite del PP y Bildu, así, sin más, como si fueran lo mismo. El PP en Andalucía en realidad está en donde la propia Susana Díaz les ha clocado. Con ellos ni ha heredar. Pues ni a heredar, dicen los populares que no olvidan como se ofrecieron a Díaz para garantizar la estabilidad hasta el final legal de la legislatura. La oferta fue rechazada y tras las elecciones, vinieron más rechazos. Cuesta creer que Susana Díaz espere, así, sin más, que los populares le proporcionen el trono que le falta cuando el PSOE, el mismo día 24 está determinado a quitarles hasta la silla.

Unas nuevas elecciones van cogiendo sitio en las hipótesis de futuro. En principio, es una opción no deseable. Unos nuevo comicios podrían castigar seriamente a todos los partidos menos al PSOE. Díaz lo lanza como advertencia, pero tampoco hay que dramatizar. Si hay que ir a nuevas elecciones, se va y si el resultado de las mismas es un gobierno fuerte, bienvenidas sean. Esta es la última opción, la primera, aunque complicada, es que Susana Díaz deje de ser una reina sin trono, pero sabiendo que si llega a él, le espera una legislatura que le hará añorar la que ella cortó antes de tiempo. Y mientras tanto, desgaste y más desgaste. Hoy Susana Díaz se ha alejado mucho de aquella Susana que parecía comerse el mundo, incluido Pedro Sánchez

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