Julia Navarro

La decisión de los indecisos

Si, como aseguran las encuestas, aún hay entre un 30 y un 45 por ciento de indecisos, está claro que el próximo domingo 24 de mayo serán ellos los que decidan el color de los gobiernos autonómicos y municipales.

Un 30 por ciento ya sería mucho, y un 45 por ciento significaría que casi la mitad de los votantes no saben a quién votar, y a esos indecisos son a los que los líderes políticos intentan convencer en esta recta final de la campaña.

Socialistas y populares se han encontrado con un argumento indirecto para pedir una mayoría suficiente que les permita gobernar, y ese argumento no es otro que Andalucía.

Es verdad que Susana Díaz asumió un riesgo al adelantar las elecciones y que no calculó que en plena campaña electoral para las elecciones autonómicas y municipales era difícil que pudiera obtener apoyos, aunque fuera en forma de abstención, para gobernar. En vista del resultado, ahora es fácil decir que se equivocó, pero lo cierto es que Andalucía hoy tiene un gobierno en funciones y no es imposible que se tengan que repetir las elecciones.

La aparición de Ciudadanos y Podemos va a cambiar el mapa del poder en toda España porque parece que los ciudadanos apuestan por negociación y acuerdos entre los partidos, pero una cosa es lo que queremos los españolitos de a pie y otra la realidad, es decir. los intereses partidistas de cada cual.

Por ejemplo, a Ciudadanos no le conviene comprometerse ni «casarse» con nadie antes de las elecciones generales. Pongamos por caso que en Madrid, con su voto o abstención, propicia un gobierno del PP. Eso puede suponerle que sus votantes le pasen factura en las próximas elecciones generales. A Podemos le sucede otro tanto de lo mismo. Si facilita que gobierne el PSOE sin unas condiciones determinadas y además acepta el reparto de cargos, decepcionarán a muchos de los que les han encumbrado. No se puede arengar contra la «casta» y luego gobernar con ella como si nada, aunque eso sea una lección práctica de realpolitik. No es que no lo deban hacer, es que si hay cualquier pacto antes de noviembre, que es cuando se supone que se celebran elecciones generales, algunos de sus votantes quedarán desengañados y tendrán que aplicarse a una profunda labor didáctica para explicar por qué sí dan su voto a la «casta».

O sea, que el 24 de mayo podemos encontrarnos con muchos casos como el de Andalucía, es decir, que cueste mucho formar un gobierno. Y a eso es a lo que sibilinamente vienen apelando en estos últimos días PSOE y PP para convencer a los indecisos de que la gobernabilidad de comunidades y ayuntamientos despenderá de mayorías suficientes.

Lo que sí es cierto es que a estas alturas es frecuente escuchar a alguien decir que aún no sabe a quién votar. Ya digo, el resultado de las elecciones depende de los indecisos. Ellos tienen la última palabra.

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