Victoria Lafora

Incertidumbre.

Nunca, en unas elecciones en la España democrática, se había llegado a las urnas con un nivel de incertidumbre sobre el resultado tan alto como el que se esta viviendo hoy mismo.

Hoy, los votos, su voto, puede dar un vuelco al panorama político, abrir una nueva era, cambiar las reglas del juego de las mayorías, romper el bipartidismo, crear nuevos liderazgos, o dejar las cosas poco mas o menos como están, causando una terrible decepción a esa nueva generación de votantes que, según las encuestas, va a acudir masivamente a las urnas.

La incertidumbre se acrecienta cuando las encuestas, las ultimas permitidas por la ley electoral, han detectado un nivel de indecisos altísimo, un nivel de indefinición que lleva a los que ya tienen decidida su opción a afirmar que la pueden cambiar en el último minuto. Y a la existencia, por tanto, de un voto oculto a los partidos que se han alternado en el gobierno hasta ahora.

Dado que las formaciones políticas siguen realizando estudios internos de intención de voto diariamente, los ciudadanos de a pie detectan en su nerviosismo y agresividad en los mítines si las expectativas son buenas o malas.

Ya no sirve llenar una plaza de toros, donde acuden los incondicionales, esos que con o sin corrupción, con o sin mala gestión, van a seguir votando a «los suyos». Ahora para lograr una alcaldía hay que convencer a los indecisos que se quedan en su casa.

Esta campaña ha demostrado también, por la volatilidad que han reflejado los sondeos, que las figuras mediáticas, las que han hecho uso y abuso de su presencia en programas de televisión, no consiguen mas votos que los recién llegados con una solvente trayectoria a sus espaldas. Un ejemplo claro de ello son las expectativas electorales de Manuela Carmena al Ayuntamiento de Madrid comparadas con las de Antonio Carmona.

Las urnas van decir, también, si el cambio de estrategia planteado por el sector de Errejón dentro de Podemos, que ha llevado a la formación a perder radicalismo y buscar la centralidad, es lo que quieren sus seguidores, o si Monedero tenía razón.

La ingobernabilidad de Andalucía, todavía con un ejecutivo en funciones, ¿va a costar votos a las formaciones emergentes que se han cerrado en banda a cualquier pacto? O ¿la ciudadanía quiere, a toda costa, que no vuelvan a repetirse mayorías absolutas?

En cualquier caso nunca unas municipales y autonómicas (salvo las que trajeron la República el siglo pasado) han tenido el peso en la vida pública que van a tener las que hoy se celebran. Su voto, solo el suyo, puede cambiar este país de Norte a Sur.

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