Charo Zarzalejos

Pedro, el candidato.

Su equipo más próximo está entusiasmado. Tienen la certeza de que el domingo, que es cuando se va a celebrar la proclamación oficial como candidato a La Moncloa, los socialistas que asistan al acto, dirán, pasado el tiempo, «yo estuve allí». Y es que el discurso que va a pronunciar Pedro Sánchez va a ser toda una declaración de principios «y el primer peldaño de la escalera que le va a llevar a la Presidencia del Gobierno».

Para Ferraz ha sido todo un alivio que no hayan hecho falta primarias y aseguran que si no hay pugna con otros candidatos no es porque no haya banquillo. «No se presenta nadie -afirman- porque hay muy pocos, poquísimos que no tienen claro que Pedro es nuestro líder indiscutible».

Es seguro que en el PSOE, como ocurre en el PP, la unanimidad respecto al líder no es unánime, pero hacen bien los socialistas en haber evitado cualquier confrontación interna. La experiencia demuestra que un eventual cambio de caballo a mitad de carrera es una

apuesta equivocada.

Asentado pues como candidato a La Moncloa, a Pedro Sánchez le queda pendiente algo imprescindible para ganar a Mariano Rajoy. O logra convencer a la opinión pública de que él es el líder de la izquierda en España o la carrera que tiene por delante no le va a resultar nada fácil. El PSOE, pese a sus malos resultados, es la segunda fuerza política y la primera de la izquierda y esta primacía sobre la izquierda la que Pedro Sánchez debe poner en valor, la que los ciudadanos tienen que percibir con nitidez.

Confrontar con el PP y con Rajoy va de suyo y además, con su estrategia de pactos, ha quedado más que evidenciado. A los socialistas no les gusta que el Presidente del Gobierno, les acuse de radicalización, pero -así es la política- a Sánchez no le viene mal que Rajoy polemice con él personalmente. El Presidente sabe y tiene claro que Pedro Sánchez es el secretario general del PSOE. Para Pablo Iglesias ya es «Pedro». Rajoy, al menos, le reconoce su status y su poder. Para Podemos, el PSOE «un partido en caída libre» y su secretario general «Pedro», como si de un colega se tratara. Iglesias no da puntada sin hilo…

A Pedro Sánchez no le va a bastar con un discurso que Ferraz quiere que pase a la historia. Marcadas las líneas rojas en relación al PP, ahora le toca ponerlas al resto de la izquierda y de manera especial a Podemos. Pablo Iglesias, al saberse necesario para que el PSOE toque poder, se ha venido arriba, pero como no tiene un pelo de tonto, de momento deja que su gente ultime pactos y acuerdos. Una vez firmados, Iglesias que quiere ganar al PP y deglutir al PSOE, ignorara a «Pedro» y buscará para la confrontación a Mariano Rajoy.

Iglesias es listo, sabe medir sus tiempos y además tiene un punto de audacia pero no la suficiente como para que Rajoy salga a su encuentro y esto, si Sánchez sabe administrarlo, entenderá que en el fondo le hace un favor porque en la estrategia de Podemos está el ignorarle.

Pedro Sánchez tiene todo un sudoku político. Tiene que confrontar con Rajoy para llegar a Moncloa pero de nada o de muy poco le valdrá si antes no convence a los españoles que él es el líder de la izquierda. Es más difícil lo segundo que lo primero.

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