Cayetano Gonzalez

Sánchez y la bandera

El dicho de que «una imagen vale más que mil palabras» sirve a la perfección para resumir el acto de presentación celebrado este pasado domingo en Madrid del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, como candidato a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales. La imagen fue la proyección sobre el fondo del escenario, al inicio y al final de la intervención de Sánchez, de una gran bandera de España con el escudo constitucional bien resaltado en su interior. Lo de menos fueron las más de mil palabras que pronunció el líder socialista en su discurso, que por otra parte no tuvo una relevancia especial más allá de la promesa voluntariosa de decir que si llega a la Moncloa, sus dos prioridades serán crear empleo y acabar con la corrupción.

La puesta en escena con la bandera de España fue perfecta. Proyectó la imagen de un líder joven, al menos en comparación con Rajoy, fresco, que hace del patriotismo constitucional una de sus señas de identidad. Otra cosa es que sea relativamente sencillo rebatir el fondo de la cuestión: al PSOE hace tiempo que la E de España le baila bastante en sus siglas. Le baila en Cataluña donde el PSC lleva unos años en una deriva pseudonacionalista -no hay más que recordar el tripartito con ERC e IU- que se compadece muy mal con la defensa del constitucionalismo en esa Comunidad Autónoma; le baila en Baleares, donde el PSOE se ha aliado con fuerzas de marcado cariz nacionalista; también le baila en Valencia tras su pacto con una fuerza pancatanalista como es Compromis. Por no hablar del famoso enunciado de Zapatero, «la nación es un concepto discutido y discutible», que tanto daño ha hecho al PSOE.

Están muy bien los gestos y bienvenido sea Pedro Sánchez y su partido a la defensa de la cohesión nacional, pero tendrán que demostrarlo con hechos. Por otro lado, y de cara a las elecciones generales de dentro de unos meses, el reto del actual líder del PSOE estriba en frenar la sangría de votos que su partido ha sufrido en las últimas citas electorales -europeas y municipales- en favor de Podemos.

Si Sánchez quiere llegar a la Moncloa, esa posibilidad pasa porque su partido no sea superado, en el campo de la izquierda, por la formación de Pablo Iglesias. Es muy probable que a medida que se acerquen las elecciones, ese electorado de centro-izquierda que ha abandonado al PSOE en los últimos tiempos se replanteé volver a «la casa del padre» a la vista de los comportamientos, actitudes y políticas que ya se empiezan a ver en aquellos lugares donde gobierna Podemos. Para eso es muy necesario que el PSOE presente un perfil moderado, centrado, institucional. Usar la bandera para lograr esos objetivos no es un mal recurso, aunque en el fondo suene un poco a falso.

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