Charo Zarzalejos

Ahora en Común

Da la impresión de que Pablo Iglesias se las prometía muy felices. Hay que reconocerle que en su momento supo entender el descontento de amplios sectores de la sociedad y desde su «laboratorio» de Políticas de la Universidad Complutense se lanzó de lleno a dar forma, a encauzar a ese descontento que iba mucho mas allá del famoso 15-M.

Prometió Iglesias tanta democracia interna como distancia sideral de los partidos de la casta y desde la crítica más acerada a quienes, en definitiva, han construido el mayor y mas largo período de paz y libertad que ha tenido España, no tuvo inconveniente alguno en denominarse, después de haber sido elegido para ello, «secretario general», igual que Cospedal o Sánchez. Cuesta creer que Iglesias y su equipo no hayan sido capaces de inventar otra denominación para quien, en definitiva, más manda. Y es que Iglesias manda y manda mucho. Habrá muchos círculos, mucho trabajo en las redes «para incorporar aportaciones de todos y todas», pero lo cierto y que nadie lo dude, es que Iglesias gestiona Podemos con mano de hierro en guante de algodón.

Las elecciones de Mayo ya fueron significativas. Las famosas mareas y las agrupaciones ciudadanas lograron mejores resultados que Podemos y aun siendo verdad que ni unas ni otras son ajenas a Pablo Iglesias, ahora han surgido voces y nombres en el espacio de la izquierda que Iglesias quiere enterito para Podemos. Estas voces y estas personas comienzan a organizarse con la pretensión, incluso, de presentarse a las elecciones generales bajo la denominación «Ahora en Común».

La airada respuesta y con evidentes toques de soberbia que Garzón, hoy por hoy candidato de IU a La Moncloa, recibió de Pablo Iglesias a su propuesta de confluencia de ambas fuerzas para acudir a las generales, ha servido para que una parte de esa izquierda, proveniente en parte de las propias filas de Podemos, se hayan puesto manos a la obra para decirle a Iglesias que «la gente» quiere organizarse de otra manera y que no todo tiene que pasar por su partido y por sus siglas.

«Ahora en Común», creo que es todavía, un embrión de proyecto que Pablo Iglesias no debería ni tomárselo a broma y mucho menos despreciar. Una izquierda a la izquierda del PSOE desperdigada es una buena noticia para los socialistas . La gente apuesta por los cambios pero huye de los proyectos poco claros y, desde luego, del enfrentamiento «familiar».

Habrá que dar tiempo al tiempo para comprobar el recorrido y alcance de «Ahora en Común», pero lo cierto es que a Pablo Iglesias, listo y astuto, le puede salir un competidor por donde menos esperaba. El papel, la dialéctica lo aguantan casi todo, pero la realidad no cabe en un folio ni en discurso alguno por brillante y vibrante que este sea.

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