Julia Navarro

«El melón»

Parece que por mas que el PP se resista en la próxima legislatura se va a abrir el «melón» de la Constitución. El PSOE lo tiene claro, y ya tiene a un grupo de expertos trabajando en la reforma constitucional. Ciudadanos también propugna una reforma de la Carta Magna. También el PNV, en cuanto a Podemos preferirían una nueva Constitución en vez de reformar la que tenemos.

Lo cierto es que buena parte de los partidos creen que ha llegado la hora de o bien reformar o bien elaborar una nueva Constitución, por lo que es evidente que el asunto gravitara en la próxima legislatura.

En cualquier caso no será fácil el acuerdo entre los partidos, porque, por poner un ejemplo, el PSOE pretende una reforma diferente a la de Ciudadanos. Claro que si durante la Transición fuerzas tan dispares como el PCE o Alianza Popular, fueron capaces de sentarse a consensuar, hoy es más fácil que lo puedan hacer los partidos del arco político.

Eso sí, cabe preguntarse y preguntar si esa reforma de la Carta Magna que a algunos les parece imprescindible responde de verdad a una demanda de la sociedad, y en este punto yo tengo dudas.

En realidad el PSOE pretende una reforma para dar respuesta al problema del independentismo catalán, mientras que Podemos quiere una nueva Constitución porque creen que la del 78 no se hizo con entera libertad, y en el caso de Ciudadanos pretenden ir en dirección contraria a la del PSOE acotando en el futuro nuevo texto algunas de las atribuciones que tienen hoy las Comunidades Autonomas.

Parece obvio que la política y los políticos deben de estar al servicio de los ciudadanos resolviendo sus problemas y no creandolos. Por eso, antes de pujar por la reforma me parece imprescindible que quienes la promueven comprueben que hay agua en la piscina no vaya a ser que desarreglen lo que tenemos y no sean capaces de ofrecer una alternativa mejor. Por otra parte debemos de tener en cuenta que reformar o cambiar leyes, incluida la Constitución, es algo normal

En las democracias, por tanto no hay que tenerle miedo ni a la reforma ni a la elaboración de un texto constitucional nuevo. Otra cosa es analizar objetivamente si realmente nuestra Constitución ha dejado de ser útil o si por el contrario aún puede tener recorrido con algunos retoques.

Eso sí, lo que ningún partido puede pretender es que una vez abierto el melón no se revise y se cuestione todo el andamiaje consticuional, desde la forma de Estado, pasando por la configuración territorial, etc. Por lo pronto el debate está servido, veremos como termina.

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