Ferm’n Bocos

Vergonzoso

Al margen del incalificable proceder del Gobierno de Hungría y las reticencias de algunos países del Este como Polonia, Chequia o las repúblicas bálticas, en general, la respuesta de la UE ante la oleada de refugiados procedentes de Siria que piden asilo está siendo inspirada por la solidaridad. Con Alemania a la cabeza marcando el camino de una acogida generosa. Miles de personas tienen ya un techo bajo el que cobijarse en alguna ciudad alemana. Solo en Múnich, más de sesenta mil. En términos de imagen, de reconocimiento por parte de la opinión pública, la canciller Merkel ha «redimido» con creces su actuación en la crisis de la deuda griega. Todo lo contrario, ya digo, del deleznable proceder del jefe de Gobierno húngaro, Víktor Orban.

Nuestro Gobierno que al principio manifestó cierta renuencia a acoger más refugiados de los que ya habían entrado a través de Ceuta o Melilla, ha reculado y está estudiando con las CC.AA. la mejor manera de ubicar a unos 17.000 refugiados. Bien está lo que bien termina. Ya digo que lo mejor de la Europa que compartimos está siendo puesto a prueba por esta crisis de refugiados. Miles de personas que huyen la guerra. Por las proporciones del éxodo no habíamos conocido nada igual desde el final de la II Guerra Mundial. Tampoco se recordaba un caso de actuación política tan miserable como la que están protagonizando los gobiernos del Reino de Arabia y las restantes dictaduras de los Emiratos. Países que despilfarran sumas ingentes de dinero en compra de armas (Arabia) o en construcciones faraónicas (Qatar, Dubái, Kuwait) cuando no en el patrocinio de equipos de fútbol o en la organización de otros eventos deportivos. Mientras otros países del área han acogido a miles de refugiados: Turquía (un millón y medio), Líbano (700.000) y Jordania (cerca de un millón ), ni un solo refugiado sirio ha encontrado asilo en Arabia o los Emiratos. Misma cultura, misma religión, mismo idioma, pero insoportable dureza de corazón. No sé a qué esperan en la ONU para sacarles tarjeta roja. El petróleo no lo es todo. ¡Qué vergüenza!

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