Editorial de 'La Razón'

A la izquierda española de hoy podría aplicarse aquel sarcasmo de Groucho Marx sobre la levedad de los principios

A la izquierda española de hoy podría aplicarse aquel sarcasmo de Groucho Marx sobre la levedad de los principios

Titula ‘La Razón‘ su editorial este 6 de octubre de 2015 «Lección de coherencia política de los socialistas portugueses» y reflexiona sobre las lecciones que Pedro Sánchez y el PSOE deberían sacar de lo ocurrido en las últimas elecciones portuguesas:

El triunfo en Portugal de la coalición de centro derecha que lidera el actual jefe de Gobierno, Pedro Passos Coelho, tiene el mérito innegable de haberse producido tras su gestión del rescate de la economía lusa, que le obligó a aplicar las severas medidas de austeridad que exigían la Comisión Europea y el FMI, pero no ha sido suficiente para garantizarle la mayoría absoluta y un gobierno estable.

Y añade:

Matemáticamente, en Portugal podría establecerse un gobierno de coalición de izquierdas liderado por los socialistas, ya que, empleando los términos de sus congéneres españoles, «la confluencia de las fuerzas progresistas» suma la mayoría absoluta de la Cámara.

Ésta ha sido, por supuesto, la inmediata lectura que se ha hecho de las elecciones lusas desde Podemos, Izquierda Unida e, incluso, desde algunos sectores del PSOE.

Continua:

Pero si bien entre la izquierda española de hoy podría aplicarse literalmente aquel sarcasmo de Groucho Marx sobre la levedad de los principios, ni Portugal es España ni el Partido Socialista portugués tiene los problemas de indefinición ideológica y política que aquejan al PSOE y a su secretario general, Pedro Sánchez.

La respuesta del líder socialista portugués a los llamamientos a formar un «frente de izquierdas», en el sentido de que no estaba dispuesto a comandar «mayorías negativas» sin más argamasa que impedir un gobierno de centro derecha, nos remite al respeto a sus electores y a su programa político por encima de tentaciones oportunistas.

Y concluye:

La inmensa mayoría de los portugueses no ha votado por propuestas aventureras de extrema izquierda ni por rancias fórmulas marxistas de economía social. Una premisa que, en España, parecen haber olvidado muchos dirigentes socialistas -aunque no es el caso de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz-, inclinados a cualquier pacto con extremistas con tal de perjudicar al centro derecha, aunque esto suponga dañar la recuperación.

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