Editorial 'El Mundo'

La torpeza y el radicalismo de Artur Mas ha dinamitado el catalanismo tras forzar la apuesta soberanista

La torpeza y el radicalismo de Artur Mas ha dinamitado el catalanismo tras forzar la apuesta soberanista

Titula ‘El Mundo’ su editorial este 11 de octubre de 2015 El modelo antisistema de la CUP del que Mas es rehén» y reflexiona sobre el esperpento político en el que se debate Cataluña:

La CUP es un partido antisistema y de corte netamente asambleario, que no tiene ningún pudor en exhibir un mensaje extremista. Defienden la salida del euro y de la UE, el impago de la deuda, la renacionalización de la banca y la aprobación de una renta mínima vital. Y, aunque su prédica es aún minoritaria -obtuvo el 8% de apoyo-, lo relevante es que empieza a cundir en amplias bolsas de la geografía catalana que ya han desconectado emocionalmente de España y para quienes la deslealtad al Estado es ya moneda común.

Sigue:

Los resultados del 27-S han convertido a los diez escaños de la CUP en la llave del proceso independentista. El president en funciones advirtió ayer de que la proporción de diputados -Junts pel Sí suma 62- «debe ser respetada», en alusión a las exorbitadas exigencias formuladas por los portavoces de la CUP. Mas ha encallado ahora en una tesitura diabólica porque el modelo político y económico que propugna este partido choca frontalmente con el ideario conservador que ha ahormado el centroderecha catalán desde la Transición.

Añade:

La torpeza y el radicalismo del líder de CDC ha dinamitado el catalanismo tras forzar la apuesta soberanista, lo que desembocó en la escisión de Unió. Ahora, su huida hacia adelante amenaza también con devastar a su propio partido, en cuyos postulados descansa buena parte de las aspiraciones de la burguesía catalana. El presidente de la Generalitat aseguró ayer que CDC ha contribuido a que mucha gente que hace unos años no estaban a favor de la independencia ahora lo esté. Y en esto tiene razón.Pero, lejos de ser un mérito, supone la consecuencia de su renuncia al diálogo y a la moderación. Mas ha abocado a Cataluña al peligro de extrapolar al conjunto de esta comunidad la doctrina bolivariana de la CUP.

Y concluye:

La incertidumbre de un horizonte de difícil gobernabilidad no le va a salir gratis a todos los catalanes, no sólo al 48% que apoyó opciones independentistas el 27-S. A las dificultades para articular un gobierno estable que saque a Cataluña del atolladero económico en que la ha sumido Mas, se añade la rebaja de Standard&Poor’s de la calificación de la deuda catalana, que el viernes pasó de BB a BB- (bono basura con perspectiva negativa).

La independencia de iure de un territorio siempre encuentra un reflejo anterior de facto. De ahí la gravedad del comportamiento social de insubordinación extendido en parte de Cataluña. Tras años de inacción, el Gobierno se enfrenta un doble reto. Primero, velar por el cumplimiento estricto de las leyes españolas. Y, segundo, recuperar el impulso perdido para reconducir políticamente una situación que la CUP amenaza con desbordar.

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