Federico Jiménez Losantos

Vuelve un Suárez sonriente llamado Albert y si no gana, es que España ha dejado de creer en los Reyes Magos

Vuelve un Suárez sonriente llamado Albert y si no gana, es que España ha dejado de creer en los Reyes Magos
Federico Jiménez Losantos. PD

Titula Federico Jiménez Losantos su columna este 26 de octubre de 2015 en ‘Libertad Digital’ con una frase larega «Rivera y la eterna reinvención del Centro» y va de Ciudadanos y sus posibilidades electorales y políticas:

Arranca:

Albert Rivera ha redescubierto la fórmula tradicional de la derecha española para ganarle a la izquierda sin cuestionar su superioridad moral: situarse en el centro político. Rivera lo actualiza de una forma que resulta nueva de tan antigua: «No queremos una España de rojos y azules». O sea, la misma fórmula de Suárez, que no podía ser más azul -secretario general del Movimiento, último presidente de Gobierno de la Dictadura franquista- para ganarles a los rojos que, como el PSOE y el PCE, querían la ruptura y no la reforma legal del Régimen, diseñada por el azul Fernández Miranda.

Añade:

El centro es la posición favorita del Poder. La más cómoda cuando hay tiempo para la comodidad. La Izquierda, sobre todo el PSOE, antes de la Guerra Civil y después de la llegada de la democracia, siempre ha dudado entre luchar por el centro contra la derecha o destruir la derecha para no tener que buscar el centro. Si gana se proclama centrista. Si pierde dice que la Derecha no tiene legitimidad para gobernar.

Explica:

Hizo falta que llegara Zapatero para resucitar en 2004, en su discurso de investidura como Presidente del Gobierno y tras dos años de violencia callejera -Prestige, Guerra de Irak, 11M-, la división entre rojos y azules. Ha hecho falta una reedición aún más radical del zapaterismo, la comunista de Podemos, para que en toda España calase la idea de que era posible volver a la división entre rojos y azules. Y, finalmente, ha hecho falta el «golpe de Estado a cámara lenta» como ha llamado Guerra a la sedición de Mas en Cataluña, para que hasta la opinión pública más refractaria a la realidad barruntara que España podía volver al enfrentamiento civil, puesto que las dos razones del 36 -la revolución y el separatismo- habían resucitado.

Y concluye:

Y como ha resucitado el peligro, ha resucitado la solución. Y como no estamos ante el golpismo del PSOE y ERC de 1934-1936 sino que un mes antes de las elecciones se cumplen cuarenta años de la muerte de Franco, vuelve un Suárez sonriente, ahora llamado Albert, para recordarnos que en el centro está la virtud, que el centro es él, y que él nos salvará del inmovilismo de la Derecha y del radicalismo de la Izquierda. Un falangista nos trajo la democracia y un catalán nos salvará del separatismo. Para qué matices: la Izquierda ha apostado por el sectarismo y la Derecha por ser la única y agónica alternativa al sectarismo, el que nos asegure que desde el Centro vamos a ahorrarnos todos estos líos, a cambiar pero sensatamente, que todos somos hermanos y que dentro de cuatro días es Navidad, ganará las elecciones. Si Rivera no gana con el juguete del Centro bajo el brazo, es que España ha dejado de creer definitivamente en los Reyes Magos.

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