Julia Navarro

Ya era hora

Que la Transición española fue un éxito es evidente por más que sea denostada desde «Podemos».

Por eso me pregunto si con los líderes políticos que tenemos aquí y ahora hubiera sido posible aquella difícil travesía de la dictadura a la democracia incluyendo los Pactos de la Moncloa y el pacto constitucional. Y me temo que la respuesta es «no».

Verán, durante la Transición todos los partidos sabían que para salir adelante tenían que ceder en algo, que no podían imponer sus postulados por encima de los de otros, que era más importante llegar a acuerdos que mantenerse impasibles en las diferencias.

Hoy, ante un intento de golpe contra la democracia por parte de los independentistas catalanes, es imprescindible que nuestros dirigentes políticos sean capaces de consensuar una respuesta inequívoca dejando claro que nadie puede violentar la ley.

Hay días en que parece que sí, que lo van a hacer, pero el sueño dura lo que una pompa de jabón.

Los dirigentes políticos pasan por Moncloa y amén de hacerse la foto, parecen incapaces de moverse de sus posiciones. O se hace lo que ellos dicen, como si estuvieran en posesión de la verdad absoluta, o de lo contrario que no cuenten con ellos. O sea, que más allá de la foto y de salir en los informativos de las teles, esas visitas a la Moncloa no se yo si servirán de mucho.

Incluso los dirigentes del PSOE dan tantos vaivenes que terminan confundiendo a los ciudadanos. Un día parece que van a apoyar al Gobierno en la respuesta que este tenga que dar al desafío independentista y al siguiente vacilan y se instalan en el «sí, pero….».

El único líder de un partido de la oposición que hasta el momento está a la altura de las circunstancias es el de Ciudadanos.

El proyecto político de Albert Rivera dista mucho del que tiene el PP, sin embargo Rivera en este asunto tan grave ha dejado claro que para él lo primero es la defensa de la Constitución.

Por eso es por lo que Ciudadanos avanza en las encuestas mordiendo votos al PSOE y al PP, porque Albert Rivera parece que tiene unas cuantas cosas sustanciales claras, porque antepone el cumplimiento de la Constitución a cualquier interés electoral, porque hay asuntos sobre los que los ciudadanos saben que no va a dar ninguna sorpresa.

Y no es que hoy este pesimista, al revés, yo siempre peco de voluntarista y prefiero ver el vaso medio lleno a medio vacío, pero respondiendo a mi propia pregunta, a si hubiese sido posible la Transición y el pacto constitucional con estos dirigentes políticos, la respuesta es que no. Por eso me pregunto si después del 20 de diciembre serán de verdad capaces de ponerse de acuerdo para hacer las reformas que la Constitución necesita o continuarán instalados en sus verdades absolutas.

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