Rafael Moyano

«Resulta extraño que a Artur Mas se le escapasen los 40 años de la Marcha Verde»

"Resulta extraño que a Artur Mas se le escapasen los 40 años de la Marcha Verde"
Rafael Moyano. PD

Rafael Moyano le aconseja este 7 de noviembre de 2015 a Artur Mas que ya que le gusta tirar tanto de la historia y de las efemérides, que no olvide la de la Marcha Verde de la que el 6 de noviembre de 2015 se conmemoraron los 40 años:

Resulta extraño que a Artur Mas, tan dado a utilizar las efemérides para arrimar la Historia a su proceso independentista, se le haya pasado por alto la fecha de ayer. Alguna lectura le podría sacar, algo así como ya toca otra. Se cumplen 40 años de un hito que desembocó en la última desmembración de una parte del territorio español. No un pequeño trozo, un buen cacho, los 266.000 kilómetros cuadrados del Sáhara Occidental, un mar de arena tan inmenso como inhóspito pero con una riqueza natural todavía hoy insuficientemente explotada. El 6 de noviembre de 1975 Hasán II se la jugó, fraternalmente, con la Marcha Verde a su «hermano» Juan Carlos, todavía Príncipe pero jefe de Estado en funciones porque Franco agonizaba. 350.000 marroquíes perfectamente ordenados pero contenidos y adiestrados en la no violencia, se lanzaron hacia la frontera norte de la colonia española armados con su dios, su patria y su rey, símbolos clásicos de las monarquías absolutas: banderas marroquíes, retratos del monarca y el Corán en sus manos.

Explica que:

Con cuatro décadas de perspectiva, los historiadores rescatan ahora documentos que prueban que aquella rendición fue pactada, que España, en los estertores de Franco y el franquismo, no estaba para líos. Que no estaba para combatir a un Frente Polisario cada vez más activo y a un Marruecos presionante. Las promesas de un referéndum de autodeterminación se olvidaron con tanta facilidad como se hicieron. Hasán no tuvo más que aprovechar la primera oportunidad para rematar la operación. Se la dio una sentencia del Tribunal de La Haya que, curiosamente, no le fue favorable, pero él le dio convenientemente la vuelta para que lo pareciera y poder lanzar así a sus huestes contra el invasor español. La consecuencia más dramática son las dos generaciones de saharauis, hijos y nietos de españoles, convertidas en apátridas y que sólo han tenido un hogar, los campos de refugiados.

Y lanza un último recado:

Mohamed VI, heredero de aquel rey listo y tirano, ha querido celebrar con especial énfasis el aniversario de los 40 años de la gran victoria de su padre. Él también intentó una hazaña, más modesta, con la isla de Perejil, pero no contaba con que ahí estaba Federico Trillo, al alba y con duro viento de levante, para frenar sus ansias anexionistas. En 40 años las cosas han cambiado poco en el vecino del sur, o por lo menos no tanto como en España. Aquí vamos a conmemorar ahora el fin de la dictadura y el inicio de la Transición. Allí, el rey, siguiendo el manual del buen jerarca, utiliza las grandes celebraciones para ocultar las miserias de su régimen y exacerbar el nacionalismo. ¿Les suena?

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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