Rosa Villacastin

Un veranillo de San Martin solidario

Vuelvo de Logroño con las energías renovadas después de un fin de semana visitando algunas de las muchas bodegas que hay en La Rioja, elegidas por Manolo Montaña, amigo y empresario de la zona, y uno de los mejores anfitriones que conozco. ¿Y qué me encuentro?. Los periódicos echando chispas con el tema catalán como no puede ser de otra manera tratándose como se trata de un asunto de tanta envergadura, pese a lo cual intento abstraerme para centrarme en temas que sin tener tanta repercusión mediática son vitales para quienes viven agobiados por su situación económica: sin trabajo, sin dinero, mirando cada euro que gastan para no excederse en la cesta de la compra.

Y es precisamente en estos días en los que ya se anuncian unas navidades más alegres que las anteriores cuando empiezan a movilizarse ejércitos de hombres, mujeres, jóvenes, voluntarios todos, para organizar bazares o rastrillos donde además de ayudar a los más necesitados los visitantes pueden comprar no solo sus regalos de Navidad, también ropa, lencería, juguetes, libros, en fin todo lo que tienen los grandes almacenes con la salvedad de que lo recaudado en estos lugares va destinado a causas justas.

El más famoso es el Rastrillo Nuevo Futuro que cada año por estas fechas se empieza a montar en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid, y que permanecerá abierto desde el próximo viernes 20 al domingo 29 de noviembre. Una asociación sin ánimo de lucro que se fundó en 1968 para la protección y el desarrollo integral de la infancia y la adolescencia y que acoge a menores de entre 0 a 18 años que están a cargo de las administraciones publicas porque sus padres han perdido la tutela o por otras circunstancias diversas. En total 200.000 menores que sin la ayuda de esta entidad no podrían cubrir sus necesidades vitales.

Son muchas las ciudades que como Madrid se vuelcan en ayudar a los más necesitados, en Marbella por ejemplo, desde 2008 se viene celebrando un Bazar solidario, cuyo objetivo es recaudar fondos que van destinados a Cáritas, y que nació por iniciativa de un grupo de gente sensibilizada por los problemas que está provocando la crisis en sectores cada vez más numerosos. Un Bazar que el pasado año recaudó más de 100.000 euros, el 80% del presupuesto anual de Cáritas Marbella.

Hay famosas como Carmen Lomana que en esta época vacían sus armarios, escogen los trajes, zapatos, bisutería que más puedan impactar a sus amigas, y con lo que obtiene de la venta se lo entregan a una asociación benéfica.

Imagino que muchos de ustedes se estarán preguntando si esta es una manera de ayudar a la gente o si se podría hacer de otra forma. Se podría, pero muchos poquitos al final solucionan graves problemas. Lo demuestra quienes con pequeñas cantidades colaboran a lo largo de todo el año con Médicos sin Fronteras, Acnur, Mensajeros de la Paz, Cruz Roja, Unicef, o «Enganchados». Un proyecto gestado e impulsado por profesionales de todos los ámbitos del Hospital Universitario de Fuenlabrada en Madrid, que ante la dramática situación del Hospital de St Joseph, en Bendija (al Sur del Chad), han decidido pasar a la acción ante la falta de recursos de las Misioneras Combonianas. Y es que toda ayuda es poca para la cantidad de gente necesitada que hay en el mundo. También en España donde la desigualdad y la pobreza ha aumentado de forma alarmante.

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