Jaime González

«El mal de Occidente es no tener un plan integral de ataque contra el yihadismo»

"El mal de Occidente es no tener un plan integral de ataque contra el yihadismo"
Jaime González. PD

Jaime González sacude de lo lindo a esos analistas de urgencia que enseguida tiran de tópicos manidos para explicar lo sucedido en París:

Las primeras informaciones procedentes de París ya venían envueltas en una certeza de tragedia. En la radio, alguien desgranaba la insufribe letanía de tópicos: que si la invasión de Irak, que si los bombardeos sobre Siria, que si la inadaptación de las terceras generaciones de jóvenes franceses de origen islamista… Su voz repicaba la habitual cadena de lugares comunes que acompaña cada atentado terrorista.

Precisa que:

«Hay que preguntarse por el origen del problema», decía el analista mansurrón, como si la nueva matanza en la capital francesa fuera consecuencia directa de las desigualdades sociales y de la penosa infancia vivida por los asesinos. No sabía quiénes eran y ya era capaz de construir esa infame teoría según la cual todo verdugo fue anteriormente víctima. La bobalicona cháchara del analista mansurrón fue interrumpida por la última hora procedente de París. Ya no eran dieciocho los muertos, sino cerca de cuarenta. «Es terrible», dijo. Luego suspiró y -como si el balance provisional de lo ocurrido corroborara su prédica- lanzó al aire la frase que entrecomillo como muestra de la pusilanimidad intelectual del personaje: «Tenemos que reflexionar sobre la vulnerabilidad de Occidente y replantearnos qué estamos haciendo mal, porque está claro que la política del diente por diente no ha funcionado». Otro que se apunta a bucear en los orígenes del mal para encontrar el por qué de la pulsión criminal del asesino. Otro necio metido a psicoanalista del terror.

Subraya que:

En realidad, uno de los grandes males de Occidente -acaso el mayor- es haber perdido el tiempo diseñando estrategias de defensa, en lugar de diseñar un plan de ataque integral contra el terrorismo islámico. Si el yihadismo es una amenaza global, todo lo que supongan respuestas parciales es parchear el problema. La política diletante es tan perniciosa como los argumentos del analista mansurrón de la radio: «Tenemos que reflexionar, porque el diente por diente no funciona». No funciona porque Occidente no se ha quitado todavía la costra de los ojos. Mañana nos manifestaremos cogiditos de la mano, lanzaremos cuatro conmovedoras proclamas condenado el terror y nos volveremos a preguntar qué hicimos mal para que nos tengan tanto odio. Y si descubrimos que a uno de los asesinos le hacían burla en el colegio, gritaremos «¡Eureka!». No, no es verdad que «Todos somos Charlie Hebdo», pero sí que somos -unos más que otros- gilipollas.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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