Editorial de 'ABC'

Es toda Francia, y no su Gobierno, ni un partido, el que asume sin complejos el desafío

Es toda Francia, y no su Gobierno, ni un partido, el que asume sin complejos el desafío
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Editorializa ‘ABC‘ este 19 de noviembre de 2015 sobre la contundente, unitaria y ejemplar respuesta del país vecino a la agresión terrorista islámica:

  • LA contundente operación policial ejecutada ayer por la mañana en el distrito de Saint-Denis demuestra que el presidente de la República, François Hollande, dijo exactamente lo que iba a hacer el Estado francés: «No se trata de contener a Estado Islámico, se trata de destruirlo».
  • La reacción policial y militar de Francia no responde al viejo patrón de acción-reacción. El Gobierno francés está aplicando a Estado Islámico una estrategia de derrota militar en su propio terreno, Siria, y una estrategia de asfixia policial en suelo francés.
  • La operación de Saint-Denis se saldó con dos terroristas muertos y otros ocho detenidos, todos ellos relacionados con la cadena de ataques criminales de la noche del 13-N en París.
  • La información que faciliten los detenidos a la Policía será importante para determinar el grado de consolidación de las estructuras terroristas y sus vías de conexión con el extranjero, aunque es frecuente que las células yihadistas no estén en contacto unas con otras, para evitar una caída con efecto dominó.
  • Estado Islámico, por su estructura militarizada y con territorio bajo su control, representa una amenaza novedosa para la seguridad europea, frente a la que hay que articular respuestas inéditas.
  • El Gobierno socialista de Francia ha desplegado un abanico de recursos que dan la medida del problema: estado de emergencia interior, reforma constitucional para potenciar a la Policía, despliegue militar aéreo y naval en Siria, coalición con Rusia, requerimiento a Naciones Unidas -desaparecida en esta crisis terrorista-, movilización de la Unión Europea con la cláusula de asistencia recíproca y, sobre todo, unidad política por encima de las diferencias ideológicas.
  • Es Francia, y no su Gobierno, ni un partido, la que asume sin complejos el desafío de acabar militarmente con Estado Islámico, mientras la mayoría de los socios europeos hacen un recuento temeroso de los apoyos que estarían dispuestos a prestar.
  • Europa quiere seguir viviendo a toda costa en el confort de un sistema privilegiado de libertades y derechos ilimitados. La amenaza islamista sigue encontrando una respuesta arrogante en aquellos que piensan que las democracias no deben defenderse por la fuerza, sino haciendo propaganda de sus virtudes pacíficas.
  • Entre los críticos al uso de la fuerza los hay que parecen incómodos ante la posibilidad de que las democracias se impongan militarmente a sus enemigos.
  • En el imaginario de cierta izquierda extremista, el islamismo violento está ocupando el hueco que dejó el Muro de Berlín frente a la democracia liberal. Francia va muy en serio en su guerra contra Estado Islámico.

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