Víctor de la Serna

Más que espanto, resignación ante la espantada de Mariano Rajoy

Más que espanto, resignación ante la espantada de Mariano Rajoy
Víctor de la Serna. PD

Escribe Víctor de la Serna en El Mundo este 28 de noviembre de 2015 sobre debates electorales y repasa lo que se ha dicho y escrito sobre la espantada de Rajoy:

Mariano Rajoy no estará en los debates preelectorales televisivos a cuatro, y las reacciones han ido de la indignación a la aceptación resignada, tanto en la prensa más proclive al actual Gobierno como en la en principio más crítica.

En ABC, Isabel San Sebastián comentaba con desencanto la incomparecencia como estrategia: «Incomparecencia en la coalición internacional armada para combatir al terrorismo islamista, incomparecencia en el debate de las ideas, incomparecencia en la batalla de los principios, incomparecencia en la pugna por defender unos valores». Pero a continuación reconocía: «La cruda realidad es que el candidato Rajoy no tiene nada que ganar en ese debate y sí mucho que perder, a poco que cometa un error. Por eso rechaza la invitación, consciente de que en España se castiga más duramente una metedura de pata que la falta del coraje necesario para dar la cara. En España gana el que resiste y se resiste mejor sin arriesgar. No somos, desde hace tiempo, un país de gente valiente, ni de convicciones firmes ni de iniciativas audaces. No vence el que mejor convence, sino el que se cubre los flancos. Aquí la democracia llegó tarde y no termina de calar. Falta mucha lluvia fina».

En esas mismas páginas, Ignacio Camacho añadía: «Al igual que el desparrame separatista catalán, la irrupción yihadista otorga al Gobierno un plus de protagonismo y de responsabilidad que, aunque no le dé muchos votos directos, lo sitúa en posición de referencia y le devuelve la iniciativa política».

En El País, en cuyo debate también se ha negado Rajoy a participar, Íñigo Domínguez comentaba el desembarco de políticos en shows televisivos sin relación con la política: «¿Hasta dónde llegarán? Dependerá de su sentido de la moderación, y ahí está el problema, porque quieren ganar como sea. Y pasa por caer simpático. Aquí no se manejan ideas, sino sensaciones. Organice usted la Segunda Transición para esto, al final la haremos en parapente o jugando a los bolos».

El sociólogo Jorge Galindo, editor de Politikon, concurría: «Las razones de la prevalencia del regate en corto van más allá del vuelco en el sistema de partidos. La opinión se ha fragmentado. Las ideas viajan más rápido y lejos, pero también mueren antes. Las grandes instituciones que permitían unir a clases enteras bajo un mismo objetivo (partido, iglesia, sindicato, periódico) se han debilitado sin que haya tomado el relevo una sociedad civil organizada. En algún momento deberíamos preguntarnos si esta es la clase de política que queremos. Pero de aquí al 20-D no parece haber elección, y no queda más remedio que echar cuentas con decimales en los márgenes de difusos programas electorales para evitar perder en el límite».

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