Carlos Taboada

Pablo Iglesias Jr. frunce el ceño con rimbombancia

Pablo Iglesias Jr. frunce el ceño con rimbombancia
Carlos Taboada. PD

Pablo Iglesias Junior es un cascarrabias simpático. Sonríe pero un resorte interno le dispara el mal genio. Un pellizco mental le impulsa el dedo índice y expresiones rimbombantes.

Es un carácter, tanto, que nació casi líder inoculado por sus padres que le hicieron tocayo del fundador del PSOE. Aunque él se ha cambiado el orden de sus apellidos porque Iglesias es segundo correspondiente a su madre.

Joven superviviente en el mundo competitivo, capitalista y crisis económica. Las cosas son más difíciles que nunca. De adolescente, rebelde y moderno, antisistema, estudioso e inteligente. La universidad su mundo y la política. Se mueve, participa en protestas universitarias como alumno y como profesor.

Prospera en la cultura y ambiente antisistema, las organizaciones universitarias y el 15M. Monta una tertulia, habla con colegas del audiovisual y traslada a un plató de TV en Vallecas un programa semanal, La TuerKa, de discusión política desde posiciones de extrema izquierda.

Lo demás es el día a día de un dirigente joven, distinto a cualquier patrón anterior, que desde la izquierda radical habla de Patria, de militares ilustres, aplaude a la Guardia Civil y reivindica Gibraltar español. Quizá, a cambio negociaría Ceuta y Melilla.

Mucha presión que no puede digerir. Su ex novia Tania Sánchez tuvo que someterse a la vergüenza pública por escándalos sobre supuesto trato de favor a su hermano. Al simpático Monedero le pillaron con enjuagues fiscales. Es como si el mal de altura produjera hartazgo en el descenso.

Pablo Iglesias Jr. es un buen tipo. Procura ejercer su liderazgo en beneficio propio y de los demás. Para él todo es un desastre y Podemos impulsará la segunda transición para barrer lo que huela a antiguo. Palabras que suenan a música celestial.

El pin en la ceja es historia, la coleta pervive. Podemos, con sus marcas blancas, se acerca al 15%, según las encuestas. Alrededor de 50 diputados.

El punto débil de Pablo Iglesias es su body language que expresa autosuficiencia intelectual y cierta insensibilidad. Nada es tan blanco o negro como lo pinta y se nota en la manera de hablar y en lo que dice. Le devalúa. Da lo mismo lo que se le pregunte, siempre contesta igual, lo que quiere, no lo que se le pregunta.

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