Arcadi Espada

Gobernar con Pablo Iglesias sería inviable porque es un don nadie

Gobernar con Pablo Iglesias sería inviable porque es un don nadie
Arcadi Espada.

El acuerdo entre el Partido Socialista y los Republicanos ha impedido que Marine Le Pen pueda gobernar en alguna región de Francia. Si los socialistas de Hollande no hubiesen cedido sus votos a la derecha de Sarkozy, el Frente Nacional habría rebasado una línea roja de la democracia francesa.

En España, según una encuesta de este periódico, sólo un 5% quiere una coalición entre PP y PSOE. Por el contrario, la alianza entre los socialistas y Podéis suma el 27% y es la preferida junto a la de un gobierno de PP y C’s.

El Frente Nacional y Podéis suponen peligros similares contra la razón y la democracia. Comparten el odio al euro, a la política económica europea y los dos quisieran nacionalizar la Banca. Aún más importante es su coincidencia en la limitación de derechos. Marine Le Pen pretende distinguir entre franceses, según los años de arraigo de sus familias.

Pablo Iglesias propone que los ciudadanos españoles no catalanes pierdan sus derechos constitucionales respecto a Cataluña. Una consecuencia que se deriva de su compromiso de celebrar, en menos de un año, un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Como sabe cualquier alfabetizado, e incluso Iglesias, la realización del referéndum es el primer acto de soberanía de la comunidad política que lo convoca.

«Gobernar con el apoyo de Iglesias no sólo sería moralmente desastroso sino técnicamente inviable, porque es un don nadie»

Entre Le Pen e Iglesias hay, sin embargo, una importante diferencia. La primera se declara líder de un partido antisistema y aunque sería probable que el ejercicio del poder moderase sus ambiciones, no engaña a nadie. Por el contrario, Iglesias viaja de la socialdemocracia al populismo antieuropeo, según la conveniencia. Las ocasiones en que ha propuesto algo y su contrario son numerosas, por mucho que haya tratado de oscurecerlas con la táctica del calamar: retórica fatua a modo de tinta y a correr por el submundo.

Gobernar con el apoyo de Iglesias no sólo sería moralmente desastroso sino técnicamente inviable, porque Iglesias es, en su estricta semántica, un don nadie. Su única firmeza se ha proyectado sobre la cuestión territorial: obligado por el número de votos a su disposición (Cataluña es hoy en Europa el principal granero del delirio) nunca ha retrocedido a la hora de limitar la soberanía de los ciudadanos españoles.

En Francia han trazado un cordón sanitario en torno del apestoso FN. Con pudor se soslaya que es un cordón trazado en torno de determinados ciudadanos; pero lo cierto es que los dos grandes partidos le han dicho a millones de franceses que por ahí no se va. Así se defiende la democracia. Pero así también, aunque parezca paradójico, se devuelve a los ciudadanos su responsabilidad, su dignidad y su edad adulta.

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