Ignacio Camacho

«El sello agitador de Rubalcaba descarriló la ventaja de Pedro Sánchez»

"El sello agitador de Rubalcaba descarriló la ventaja de Pedro Sánchez"
Ignacio Camacho. PD

Ignacio Camacho sacude a Pedro Sánchez por copiar la táctica Rubalcaba de agitar el debate, pero también le da un tirón de orejas a Mariano Rajoy por caer en la trampa:

Lo peor fue la sensación de desaliento por la oportunidad perdida. Planteado para reforzar la solvencia de los dos grandes partidos estructurales, el debate degeneró en reyerta barrial y cargó de razones el argumentario prefabricado por los candidatos-tertulianos para sostener su diatriba antipartidista. Sin apenas propuestas de futuro, enzarzados en un fangoso duelo de insultos y reproches, los dos líderes mayoritarios trituraron en un breve rato los restos de prestigio del sistema que podían haber apuntalado. Esos minutos de descontrol y golpes bajos, de desoladora pérdida mutua de papeles, convirtieron la discusión en un procaz show de telebasura política.

La culpa fue de Sánchez, sí. Su hiperventilada, provocadora sobreactuación, con el sello agitador de Rubalcaba, descarriló su propia ventaja. Hasta ese momento infeliz iba ganando; había logrado embrollar a Rajoy en el terreno que le era más propicio, el de la economía. El presidente estaba espeso y sin iniciativa. La ofensa -que lo era también a todos sus votantes- lo rebeló y le arrancó los momentos más auténticos, un visceral arrebato de rabia en defensa de su honorabilidad, pero ese intercambio de improperios llevó el encuentro a un lodazal, a una sentina tremendista. Todo quedó marcado por ese cruce feroz de estacazos cainitas. Fue un suicidio dual, una inmolación; exactamente lo que convenía a los rivales ausentes, a los portavoces del aventurerismo que aparecieron luego para entonar el gorigori del régimen, cómodos en su displicente retórica de salvadores adanistas.

Apunta que:

Lo que la nación esperaba esa noche era una demostración de confianza. El contraste constructivo de dos dirigentes responsables frente a la cháchara superficial de la política de plató. En vez de eso los españoles encontraron una insólita demostración de endogamia, un espectáculo de agresividad paroxística en el que afloraron todos los vicios que han colapsado el sistema, desde la falta de liderazgo a las censuras recíprocas. Un combate trabado, circular, hosco, amargo, sin margen para la esperanza. La clase de enfrentamiento estéril que ha provocado el desenganche de los jóvenes y dado alas a la demagogia populista. Una bronca desbocada, ruidosa, mezquina. De espaldas a cualquier atisbo de compromiso no ya patriótico, sino simplemente cívico.

Y dice que:

Fuera de sus casillas por el inopinado e innoble ataque del rival, Rajoy se desquició hasta achicarse a sí mismo. Se mostró confuso, agarrotado, borroso. Sánchez se agrandó en la faceta menos digna; apareció como un aspirante sensato para diluirse en latiguillos twitteros y acabar transformado en un vulgar camorrista contento de su bravucona fechoría. Ambos dejaron una impronta yerma, perdedora, y en su vorágine autodestructiva ninguno de ellos, ay, pareció interesado en responder a la primera pregunta. La que les requería su proyecto de país. Su idea de España.

OFERTAS ORO

¡¡¡ DESCUENTOS ENTRE EL 41 Y EL 50% !!!

Una amplia variedad de las mejores ofertas de nuestra selección de tiendas online

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído