José María Carrascal

«Algunos han confundido la democracia real con ‘Juegos de tronos'»

"Algunos han confundido la democracia real con 'Juegos de tronos'"
José María Carrascal. PD

José María Carrascal hace un diagnóstico de lo que habrá en el Congreso de los Diputados y la conclusión es que es tal ‘sin Dios’ que al final los mismos que querían echar a Rajoy igual prefieren que siga en el cargo para que le caigan todos los marrones a él:

Lo más sorprendente de estas elecciones llenas de sorpresas es que nadie parece querer gobernar. Pese a considerarse todos satisfechos con los resultados, dicen que «le toca al partido más votado», el PP. Han debido de darse cuenta de que gobernar en el nuevo escenario político va a ser un martirio, y prefieren quedarse en la oposición. Me recuerda a un vecino del edificio en que vivo, que arma un cisco en cada asamblea de la Comunidad, y cuando se le invitó a formar parte de la Junta contestó: «¿Yo? ¡Ni a rastras!»

Los analistas nos hemos cansado de explicarles la imposibilidad de cuadrar la aritmética parlamentaria. Ni el PP con Ciudadanos ni el PSOE con Podemos alcanzan la mayoría necesaria para un gobierno estable. Y meter a los nacionalistas significa aceptar su «derecho a decidir», que rechaza la mayoría de los españoles. Como opciones quedan un gobierno en minoría, expuesto a que le tumben todas sus iniciativas, o unas nuevas elecciones, que podrían ampliar aún más la diversidad parlamentaria, y sólo nos faltaría que tanto el PP como el PSOE se fragmentasen en las distintas «sensibilidades» en su seno, que ya vienen dando muestras de disconformidad con sus líderes. El batacazo que se han pegado no ha hecho más que ampliar esas grietas, con Susana Díaz advirtiendo a Sánchez contra el «aventurerismo» y la presencia de Aznar en el Comité Ejecutivo del PP, con la petición de un Congreso «abierto», un aviso a un Rajoy de que ya no tiene detrás 186 diputados.

Señala que:

Con lo que llegamos a la madre de todos los problemas: nuestra incapacidad de entendernos, no ya con los adversarios, sino también con los comilitones que no piensan exactamente como nosotros. Cuando la transacción es el cemento de la democracia y el aceite para que funcione. Nuestra hermosa lengua está llena de dichos que ilustran sobre ese exceso de individualidad y falta de sentido comunitario (alguno dirá «común») que nos aqueja: «Me importa un bledo», «a mí, que me registren», «yo soy de letras», «el que venga detrás, que arree», etc.,

El que venga detrás de Rajoy va a recibir bofetadas por todas partes, de ahí que sus rivales prefieran, al menos de entrada, que siga en el cargo del que tanto empeño tenían en echarle. Y es que, amigo, gobernar España con mayoría absoluta es un placer. Pero tal como ha quedado tras estas elecciones, «imposible para vos y para mí», como decía de su prometida, doña Ana, don Luis Mejía a don Juan Tenorio, sólo se lo recomendamos a nuestro peor enemigo. Que es lo que están haciendo.

Y remacha:

Pero es lo que hemos elegido los españoles. Por indignación, cabreo, antipatía personal o diferencias ideológicas. El resultado es que la «nueva etapa» resulta volver al pasado, más divididos que nunca, con los grandes partidos sin acabar de irse, los emergentes sin haber llegado, la bolsa bajando y la prima de riesgo subiendo. Todo por confundir la democracia real con la virtual y gobernar, con Juego de Tronos. ¿O sigue siendo la Lotería nuestra solución? Para los que les ha tocado el Gordo, desde luego. Los demás, a esperar la del Niño.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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