Laureano Benítez Grande-Caballero

La revolución televisada

En el nacimiento y rápida expansión de Podemos fue decisiva la enorme cobertura mediática que le promocionó

La revolución televisada
Laureano Benítez Grande-Caballero. PD

Gratuita y sospechosamente proporcionada por el mismo sistema al que decía combatir el partido radical

Tras el eco popular y mediático del 15M, muchos activistas especularon con la posibilidad de que el movimiento finalmente se convirtiera en un partido político. Entre ellos estaban «los tres mosqueteros» de «Contrapoder», junto con otros compañeros cercanos ideológicamente, como Carolina Bescansa, Ariel Jerez -vicedecano de la Facultad de Ciencias Políticas-, y Luis Alegre, de la Facultad de Filosofía, quienes comprendieron que de esa movilización podía surgir una propuesta política capaz de asaltar el poder, pero que esta aventura tenía que valerse de la proyección mediática de la televisión y las redes sociales para llegar a las multitudes. Y a ello se puso la banda de Somosaguas.

El programa de debate político izquierdista «La Tuerka», moderado por Iglesias, que contaba con la presencia habitual de sus socios de «Contrapoder», empezó a emitirse el 18 de noviembre de 2010, primero en Tele K -una cadena de televisión de Vallecas-, pasando posteriormente a transmitirse en Canal 33, para acabar en la web televisiva del periódico «Público», propiedad del magnate Jaume Roures -el gran mecenas de Podemos-, fundador y propietario de La Sexta.

Así comenzó Iglesias su fulgurante carrera televisiva, que se amplió en septiembre de 2012, cuando empezó a emitir el programa «Fort Apache» en «Hispan TV», el canal en español de la televisión pública iraní, con la finalidad de tener cobertura en toda España y Latinoamérica.

Durante un tiempo, Iglesias intentó entrar en la televisión nacional, hasta que sus presiones dieron como resultado su participación el 25 de abril de 2013 en el programa de debate «El gato al agua», de la cadena derechista «Intereconomía». A partir de ahí, le llamaron de otras cadenas, y se convirtió en un tertuliano omnipresente y profesional. Había comenzado «la revolución televisada».

Es un fenómeno absolutamente desconcertante comprobar cómo un individuo desconocido, un niñato coletudo perteneciente a un grupúsculo radical más de tantos como ha habido y habrá, que predica mesiánicamente mensajes revolucionarios orientados a asaltar las instituciones y el sistema, llegó a convertirse en perenne tertuliano de un sinfín de programas de una gran diversidad de cadenas de televisión: Intereconomía, La Sexta, la Cuatro, Tele5… También participó como invitado asiduo en otros medios de comunicación, tanto de orientación progresista como conservadora. ¿Cómo explicar este misterioso fenómeno?

Esta publicidad gratuita, combinada con una formidable expansión manipuladora en las redes sociales, y con los contactos que estableció la banda de «Contrapoder» con otros colectivos antisistema -especialmente con «Izquierda anticapitalista», el colectivo que conformó la base ideológica de Podemos- fue creando un movimiento que cristalizó el 14 de enero de 2014, cuando un grupo de intelectuales, activistas, y personajes del mundo de la cultura lanzaron el manifiesto «Mover ficha: convertir la indignación en cambio político», que supuso la institucionalización del 15M. «Por primera vez, aparece el intento de convertir el desencanto social en acción política», afirmó Antonio de Cabo, presidente de CEPS y catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid, en la entrevista concedida a AttacTV.

En este manifiesto se proclamaba la necesidad de «recuperar la soberanía popular», para crear una alternativa a la situación de crisis económica y política que vivía España – encarnada en lo que llamaban «la crisis del régimen de 78»-, con el horizonte inmediato puesto en las elecciones europeas de mayo. Se destacaba asimismo que «los movimientos de indignación política como el 15-M conectaron con una clara voluntad popular: no sacrificar más derechos en el altar de unos mercados guiados por la especulación y la rapiña». Había nacido ideológicamente el movimiento que daría lugar a Podemos.

El 17 enero, Iglesias propuso su candidatura -amañada desde hacía tiempo, a través de lo que «Izquierda anticapitalista» llamó «Operación Coleta», cimentada en una serie de «pucherazos» que hicieron triunfar sus candidatura-. Finalmente, el día 11 de marzo de 2014 el movimiento se inscribió como partido político en el Registro del Ministerio del Interior.

A partir de este momento, las televisiones se volcaron en una promoción descarada del nuevo movimiento político, que también se expandió a través de un manejo abrumador de las redes sociales, y mediante los «círculos» locales y regionales que, surgidos a partir del 15M -desde su fuente original en Venezuela-, fueron «abducidos» y «vampirizados» por el nuevo movimiento, que los utilizó para sus mítines y asambleas.

Llegados a este punto, ¿se han percatado de que Podemos se fundó precisamente el día 11 de marzo, fecha de tan infausto recuerdo para nuestro país? ¿O se les pasó por alto un detalle tan enigmático? En otro día 11, pero de septiembre, sucedió la catástrofe de las Torres Gemelas. ¿Por qué, entre 365 posibilidades, se eligió esa fecha fatídica y maldita y no otra cualquiera? ¿Fue casualidad? ¿Respondía a algún plan oculto?

Responder a estos interrogantes nos adentrará en las arenas movedizas de otro tipo de conspiraciones…

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