Fermín Bocos

De los náufragos puede esperarse cualquier cosa

De los náufragos puede esperarse cualquier cosa
Fermín Bocos. PD

Tras el repudio de la CUP a apoyar su investidura, si su presencia en la vida política estuviera regida por criterios de dignidad, a estas horas, el ciudadano Artur Mas ya habría anunciado nuevas elecciones en Cataluña renunciando a presentarse como candidato a presidir la «Generalitat».

No se tienen noticias de que sea esa su intención y creo que sería arriesgado darle por muerto en términos políticos.

Ha llegado tan lejos en sus maniobras para mantenerse en el poder que no hay que descartar que esté explorando algún tipo de salida para conseguir que un par de diputados (de cualquier color) se abstengan en la segunda votación y lograr la investidura.

Mas es un superviviente y como tal navega en aguas de conveniencia. Si no tuvo escrúpulos en negociar el apoyo de la CUP (anarco comunistas antisistema) ¿por qué iba a tenerlos en reabrir contactos con otras fuerzas, pongamos que con el PSC?.

Dispone de poco tiempo para decidir si convoca nuevas elecciones y tengo para mí que lo empleará para intentar, a la desesperada, una última maniobra. Irónicamente podría encontrar eco en algún partido nacional inmerso en un agrio debate tras el escuálido resultado obtenido en las elecciones del 20-D. Me refiero al Partido Socialista, cuyo líder, Pedro Sánchez –muy cuestionado internamente — podría, también él a la desesperada, intentar buscar alianzas de variado signo para ser investido Presidente del Gobierno visto que al PP de Mariano Rajoy no le basta con la abstención de Ciudadanos.

Mas ha llegado muy lejos en su deriva separatista y el PSOE tiene marcada como línea roja no franqueable, la celebración de un referéndum independentista en Cataluña, pero al tiempo defiende la necesidad de una reforma de la Constitución que permitiría avanzar hacia un modelo federal (nunca concretado, por cierto).

Se abre ahí una puerta hacia una «terra incognita». A esa puerta podría llamar Mas como último recurso para evitar tener que convocar nuevas elecciones y con ellas rubricar el casi seguro naufragio de su partido y su liquidación como dirigente político. No digo que lo esté haciendo, pero conociendo la concupiscencia política acreditada por el PSC en los últimos años (recuérdese el tripartito con ERC) podría intentarlo. De los náufragos puede esperarse cualquier cosa. Atentos, pues.

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