Laureano Benítez Grande-Caballero

La estrella de Podemos

El programa televisivo podemita «La Tuerka» utiliza una iconografía extraña en sus logotipos, que pueden asociarse con misteriosos símbolos de inquietante significado

La estrella de Podemos
Laureano Benítez Grande-Caballero. PD

Mark Twain decía que «es más fácil engañar a la gente, que convencerles de que han sido engañados». Si esta frase era cierta en su época, mucho más en la actualidad, donde las élites globalistas propietarias de los medios de comunicación nos están sometiendo al mayor lavado de cerebro de la Historia «vendiéndonos» su Nuevo Orden Mundial sin que nos enteremos.

En concreto, la escandalosa campaña mediática que ha creado y promocionado a Podemos es la mayor operación de ingeniería social que se ha dado en nuestro país, y este hecho bastaría por sí solo para demostrar las conexiones ocultas de los podemitas con el NOM.

¿Cómo se engaña a la gente? Aparte de con mensajes populistas fraudulentos, la principal herramienta son los símbolos. Un símbolo es un campo de información, que se transmite a nuestras percepciones a través de mensajes codificados con una determinada frecuencia vibratoria, capaz de influir en nuestra conciencia y de manipular nuestro pensamiento, aunque lo percibamos de manera inconsciente.

En nuestra época hemos perdido casi por completo la capacidad para interpretar los símbolos que se ocultan en la enorme cantidad de información con la que somos bombardeados diariamente. Por esta razón, las sociedades secretas y las entidades globalistas se dan actualmente el lujo de exponer descaradamente la simbología conspiradora con la que quieren manipular a la opinión pública, con la total seguridad de que, aunque tengamos delante de los ojos sus propósitos perversos, vamos a ser incapaces de darnos cuenta de ellos. Como dice la frase, «si quieres esconder algo, pongo a la vista de todos».

¿Qué simbología utiliza Podemos?
El programa televisivo «La Tuerka» -creado por la plana mayor podemita en 2010-, tiene varios logotipos, pero todos ellos están basados en el hexágono. Uno de ellos muestra un hexágono rojo grande, en cuyo interior se observa a un personaje con corbata roja -que parece más bien un «broker», un ejecutivo, un miembro de «la casta», que un antisistema-.

Alrededor, se ven multitud de hexágonos más pequeños, de color blanco o rojo, algunos conteniendo -como las «matrioskas» rusas- otros hexágonos en su interior. Arriba, a la derecha, dentro del hexágono mayor, brilla una sospechosa estrella roja de cinco puntas de aparente procedencia comunista. ¿Qué función tiene esa estrella, colocada a trasmano, y fuera de contexto?: la suma del hexágono y del pentágono nos vuelve a remitir al número 11.

Otro detalle sorprendente es que el hexágono rojo dentro del cual se inserta el personaje de la corbata no está centrado, sino escorado levemente hacia su derecha. ¿Cuántos grados?: pues… ¡9,11! Si sumamos estos dígitos, nos da 11, y no olvidemos que esa es la manera americana de dar la fecha del atentado contra las Torres Gemelas. ¿Por qué esa inclinación, cuando lo más normal hubiera sido representar al hexágono centrado?

¿Cómo interpretar la abundante presencia de hexágonos? Este hecho adquiere matices francamente obsesivos en otros logotipos de la Tuerka que muestran multitud de ellos, conformando figuras geométricas cuyo dibujo global intenta dar la apariencia de ser el engranaje de una máquina. En uno de estos logos, se pueden contar hasta 40 hexágonos rojos, con la particularidad de que los que son concéntricos insertan de nuevo en su centro una estrella de cinco puntas.

La interpretación más tópica para explicar la presencia del hexágono es que éste representa gráficamente una tuerca, pero su ubicuidad permite sospechar que lo que les interesa a los podemitas que fundaron del programa es el hexágono en sí, y que por eso llamaron «La Tuerka» al programa, para poder integrarlo en su logotipo.
Es tal la relevancia que le dan al hexágono rojo que se puede ver permanentemente -girado, de manera que quede un vértice en la parte superior, y sin el círculo central, con lo que ya no parece una tuerca en absoluto- en la parte superior derecha de sus emisiones televisivas. Ante esto, cabe preguntarse si este símbolo oculta algún código secreto que es necesario descifrar, pues ya no se le puede asociar con una «tuerka».

Para empezar, resulta sumamente intrigante comprobar que el símbolo de «La Tuerka» es el mismo que el de la cadena «la Sexta»: un hexágono. Éste ocupa el centro del logotipo de la cadena de televisión que ha promocionado escandalosamente al partido morado: entre los infinitos logotipos disponibles, los «tuerkistas» van y ponen uno igual al de la cadena que les dará una impresionante publicidad. ¿Casualidad?

¿Que simboliza el hexágono rojo? La más poderosa familia financiera del mundo en la actualidad es la dinastía Rothschild, cuyo nombre significa «escudo rojo» -«rot Schild»-, que proviene del hecho de que el patriarca de la familia -Moses Amschel Bauer (1744-1812)- tenía un negocio de moneda y orfebrería en Francfort cuya divisa era un escudo rojo en forma de hexagrama. Este escudo rojo guarda un asombroso parecido al que utiliza la Tuerka como logotipo.

¿Cómo explicar esta casualidad? La banca Rothschild ha asesorado y promocionado la absorción de «La Sexta» por Antena3 a través de Televisa, el grupo mediático mexicano, que tiene el 40% de las acciones de «La Sexta», mientras que «Gala capital» -entre cuyos inversores se encuentra nada más y nada menos que George Soros, el «hombre de paja» de los Rothschild- tiene el 9%. Pero, admitiendo que realmente el emblema de «La Tuerka» sea una imitación del escudo rojo de los Rothschild, podría objetarse que se trata simplemente de un hexágono: ¿qué tiene esto de particular?

El hexágono contiene seis triángulos equiláteros, cada uno de los cuales tiene tres ángulos que miden 60° -es decir, 666, el «número de la Bestia» y del NOM-. Es el símbolo de Saturno, asociado desde siempre al número 6, ya que es el 6º planeta del sistema solar y el 6º día de la semana. Dentro del hexágono se inserta la archifamosa estrella de David, a la cual también se la conoce bajo el nombre de «Talismán de Saturno». Esta estrella es un hexágono de 6 lados, contorneado por 6 triángulos, y todos estos elementos están dibujados con 6 líneas: es decir, 666 de nuevo.

Es un símbolo inmemorial utilizado en todas las civilizaciones y culturas, desde Babilonia hasta la actualidad, debido a sus poderosas propiedades mágicas, por lo cual ha sido ampliamente utilizado por los cultos mistéricos y las sociedades secretas para sus rituales iniciático-mágicos. Así pues, es un error considerarla como un icono del judaísmo, puesto que su uso emblemático por el movimiento sionista arranca de 1898, cuando los Rothschild promovieron y financiaron el primer encuentro sionista internacional.

En cuanto a Saturno, es un planeta que en la astrología tiene características de «maléfico», ya que encarna un aspecto «oscuro» de la vida -se le suele llamar «El Sol negro»- marcado por bloqueos, restricciones, limitaciones, miedos y dificultades. Su campo de frecuencia vibratoria produce -según los astrólogos- impactos de miedo y control, que justamente son los dos ingredientes fundamentales con los que las élites del NOM manipulan las conciencias para ajustarlas al gobierno mundial autoritario y plutocrático que pretenden implantar, sabedores de que solamente para buscar seguridad y desterrar el miedo la gente es capaz de renunciar a su libertad y aceptar un control despótico. Además, Saturno está asociado al 666 desde la más remota antigüedad, ya que los caldeos le llamaban «Stur», cuyas letras dan en la gematría hebreo-caldea 666 (200+60+400+6).

Otro aspecto inquietante de Saturno es que rige el signo de Capricornio, que tiene como símbolo a una cabra, homologable con el «Bafomet» de oscuras sectas iniciáticas.

Pero lo más desconcertante de la asociación del hexágono con Saturno es que dos sondas espaciales que han fotografiado este planeta recientemente han permitido descubrir que en su polo Norte tiene una tormenta permanente que dibuja un hexágono perfecto, dentro del cual se adivina… un pentagrama. Si partimos de que en el logotipo de la Tuerka tenemos, como ya hemos comentado, pentagramas dentro de hexágonos, estamos ante otra asombrosa casualidad.

Y nos aguardan más «casualidades» en el análisis de los logotipos de Podemos. Pero esta vez se trata de enigmáticos círculos…

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