Santiago López Castillo

Pablo Iglesias, el mochilero

Pablo Iglesias, el mochilero
Santiago López Castillo. PD

El Coleta está como un niño con zapatos nuevos. Primero fue al Congreso el día de las puertas abiertas y tuvo una trifulca con Celia Villalobos y en la víspera del día de Reyes fue a recoger su acta de diputado y al ver la cartera con su documentación confesó que dentro de cuatro años -o sea, instalados y bien instalados en la cámara- darían mochilas para llevar los papeles. Quién le ha visto y quién le ve. De acordonar el palacio de la Carrera de San Jerónimo, a porrazos con la policía, qué guay, colega, a sentarse en su escaño, tirar de la nómina, más la otra del Parlamento Europeo, una pasta, tío, sin contar las prebendas que conllevan estas instituciones; vamos, mejor que un rey. Y criticaba y denostaba la casta. Menudo elemento/os, que son plural en números no en ideología, leninista, comunista y troskysta.

Siempre me he fiado más del rico que del pobre porque éste tiene propensión a meter la mano en la caja. El que nada en la abundancia y le pescan es que es un gilipollas redomado o un avaro de tomo y lomo. Me dan tanto asco una categoría como la otra. Incluidos los pagos con billetes bolivarianos o las comisiones de empresa envueltas en sobres con lacito. Pablo Iglesias, aparte de aplaudirse a sí mismo, el culto por la persona, se pasa la vida hablando de los humildes y hasta los ricos se lo creen. Se refiere a la condición social de sus padres pero no hace mención a que su progenitor militó en una organización terrorista en tiempos de Franco.

-… y encima, le votan.
– Hay gente p´ató.
Se han extendido como setas. Dejan caer las esporas por todos los sitios y germinan, vaya si germinan. Los hay con piercing en la nariz, la oreja y hasta en los huevos. Son un dechado de higiene. En nuestras Cortes hay papel higiénico pero no en Venezuela. Incluso hay médicos, como en el soponcio que sufrió Ana Balletbó, la diputada socialista que hubo de ser atendida de urgencia, embrazada de trillizos, cuando Tejero irrumpió en el Congreso.

Estas criaturas demagógicas, populistas, se han erigido en los únicos y mesiánicos en sacarnos de lo que ellos llaman «regresión». Son el cambio. Sucedió con Felipe, vuelve, Felipe, y con el nefasto ZP, seguido en méritos por su discípulo cum laude, alias Pedro Sánchez.
– ¿Y el personal no recapacita?
– El personal está con el nuevo entrenador del Real Madrid.

El señorito Vitorino, que también vive en la comuna del Coleta, pese a sus abalorios, ha decidido irse a Cuba para inspirarse. Claro que los Castros están pensando en convertirlo en una máquina friega platos. Por ejemplo, que un ordenador no desvaríe a favor de los capitalistas mientras los pardillos contribuyentes sigan soñando con pasarse la vida obedeciendo y cobrando.

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