Rafael Moyano

«Hace una década era impensable ver a un yerno del Rey en un titular inculpatorio»

"Hace una década era impensable ver a un yerno del Rey en un titular inculpatorio"
Rafael Moyano. PD

Rafael Moyano hace historia de cómo en su medio se discutió abiertamente si incluir o no en la portada el primer indicio de la corrupción de Iñaki Urdangarín, esposo de la Infanta Cristina, allá por el 2006. A la vista está, pasados los años, está claro que en el diario acertaron de pleno:

Titular: El PSOE denuncia supuestos pagos irregulares del Gobierno balear a Iñaki Urdangarin. Subtítulo: Dice que un acto de cuatro días costó 1,2 millones de euros: ‘Ni siquiera Ronaldinho cobra tanto’. Esta noticia estaba en la portada de EL MUNDO del 17 de febrero de 2006. La firmaban Eduardo Colom y Esteban Urreiztieta y no era una exclusiva, era la información sobre una denuncia hecha por el diputado socialista balear Antoni Diéguez en una rueda de prensa celebrada en Palma. En el texto se podía leer, además, que los socialistas amenazaban con exigir la creación de una comisión de investigación para aclarar el destino de esos fondos.

Dice que:

Recuerdo la reunión para elaborar esa portada y que, como ponente de los asuntos nacionales, había incluido en la relación de temas del día esta información que implicaba a un miembro de la intocable Familia Real. La cuestión que se planteaba era que esa noticia sólo merecía la distinción de estar entre las destacadas del día si el nombre del yerno del Rey, a la sazón presidente del Instituto Nóos, aparecía en el titular. Tras el habitual debate tenso y bronco que conlleva la jerarquización de las noticias en ese gran escaparate que es la primera página de un periódico, se decidió que ocupara el segundo lugar del ránking diario, por debajo del que explicaba la Euforia de Batasuna e Ibarretxe ante los indicios de negociación con ETA. No, nos quedamos cortos. De hecho, fuimos el único medio nacional que lo publicamos.

Diez años después de aquel pequeño brote, gran parte de los personajes relacionados con lo que los jueces decidirán ahora si era una trama, se sientan en el banquillo. Sobre la tierra removida por el PSOE, tratamos de escarbar durante años, pero no conseguimos rascar bola. Sí lo hizo el juez Castro cuando encontró material suficiente para abrir una pieza separada sobre Nóos dentro del proceso Palma Arena. A partir de ahí las investigaciones judiciales y periodísticas fluyeron hasta desembocar en la imputación de Urdangarin a finales de 2011 y de la Infanta Cristina en 2014.

Y asegura que:

Aunque estemos curados de espanto y nos acostumbremos a todo, es muy gordo lo que se juzga a partir del lunes en Palma. Hace una década era impensable ver a un yerno del Rey en un titular inculpatorio y pasado mañana la imagen del día va a ser la de una Infanta de España sentada en el banquillo acusada de un delito contra la Hacienda Pública, o sea, de engañar al Estado. Junto a ella, su marido, que se enfrenta a la petición de 20 años de cárcel por ocho delitos, un ex presidente autonómico, directores generales, un ex vicealcalde… y así hasta 18 implicados. Si se le aplica la doctrina Botín, como han pedido sus abogados, el paso de la Infanta por el banquillo será fugaz, pero también será menos creíble una inocencia no juzgada.

Diego Torres, el ex socio que no está dispuesto a tragarse el marrón, se descuelga ahora con un libro, La verdad sobre el caso Nóos, porque dice que morderse la lengua le ha perjudicado. En él revela un correo de un periodista amigo a Urdangarin: «He podido reunir a las personas que en el diario EL MUNDO pensaron que ‘denunciar’ a Iñaki Urdangarin era ‘periodismo de investigación’ (…). Creo que no seguirán tocando las narices, salvo en algún suelto. Con las reservas propias del caso, creo que la batalla está ganada y, sobre todo, neutralizada». Algo falló en sus cálculos.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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