Lucía Méndez

«Kant ya había clavado lo de la polémica de la Cabalgata de Madrid»

"Kant ya había clavado lo de la polémica de la Cabalgata de Madrid"
Lucía Méndez. PD

Lucía Méndez aprovecha su tribuna sabatina para colarnos que se ha comprado un libro sobre Kant. Al menos no es como Pablo Iglesias y Albert Rivera y da pruebas acreditadas de que no sólo ha pagado por la obra en cuestión, sino que también se la ha leído:

Subiendo las escaleras de una librería en busca de libros-regalo e inspiración, me topé de repente con un folio pegado en la pared que decía: «Rivera, Iglesias… lean a Kant, por favor». En el estante descansaban varios libros del filósofo -libritos más bien-a modo casi de tentación prohibida. Una forma original de apelar a la lectura a través de la actualidad política.

Parece que hace un siglo, pero no han pasado ni dos meses desde aquel debate electoral Rivera-Iglesias -era cuando iban de cómplices- en el que Kant acabó haciéndose viral. Como si fuera un gatito. Albert Rivera confesó ante el público universitario que no había leído al filósofo alemán y Pablo Iglesias se confundió al citar el título de su obra Crítica de la razón pura. No sé si ambos líderes habrán acabado leyendo a Kant en su descompresión electoral navideña, pero yo metí en la cesta uno de los libros que había en el estante. Me pareció conveniente para desintoxicarme de las bobadas -tan variadas como los bombones- que tengo la obligación de leer como periodista. Es un libro de pocas páginas, un pequeño ensayo perdido en la ingente obra del pensador y recuperado por Alianza Editorial con un título sugestivo y prometedor: Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y lo sublime. Para personas con prisa.

Señala que:

Casualmente, Kant dedica uno de los capítulos a la descripción de las naciones según sus tesis sobre las características de lo bello y lo sublime. Siendo lo sublime grande, trágico y oscuro, mientras que lo bello es pequeño, alegre y sereno. Así nos describía el filósofo en el siglo XVIII. «Los españoles son los que se distinguen entre los demás por el sentimiento de lo sublime. (…) Sublime de la clase terrible que se inclina un poco hacia lo extravagante». Aún no había estallado la polémica de la Cabalgata de Madrid y Kant ya lo había clavado.

Añade Kant otras pequeñas reflexiones resumidas que tienen su aquel en este preciso momento nacional. «El español tiene un alma orgullosa y más sentimiento para las acciones grandes que para las bellas artes. Hay poco de una benevolencia bondadosa y suave, muchas veces es duro y fácilmente hasta cruel. En el sentimiento del honor en el español se encuentra altivez. El altivo está lleno de prerrogativas falsamente imaginadas, su presentación es ceremoniosa y altisonante». Ustedes dirán.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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