Laureano Benítez Grande-Caballero

La kabalgokupa maravillosa

El bochornoso espectáculo de la cabalgata madrileña no fue sino una manifestación más de la kultura artística del «Patio Maravillas», al que perteneció Celia Mayer, la responsable del engendro carnavalesco de los pasados Reyes

La kabalgokupa maravillosa
Laureano Benítez Grande-Caballero. PD

Llevo unos días dando vueltas a si hacer o no un artículo sobre la pseudokabalgata de los okupas madrileños. Hasta hoy me había resistido, pues creía que el maremágnum de artículos críticos que había suscitado el penoso espectáculo lo había dicho todo sobre él. Sin embargo, una vez pasada la resaca de la infame carnavalada, me he decidido a hacerlo, para llamar la atención sobre algunos detalles que se han pasado por alto.

En cuanto a la descripción de la maligna «kermesee» -observen el parecido de esta palabreja de origen holandés con «Carmena»-, las metáforas grotescas han sido de lo más expresivas -carnavalada, Parada del Orgullo Multicultural, etc.-, y los adjetivos despectivos han sido de lo más elocuentes, pero he echado en falta una descripción y un adjetivo que cuadran a la perfección con el bochornoso festival pagano con que nos obsequió Carmenalandia: «kabalgokupa», y «maravillosa».

La organizadora del siniestro «show» solsticial fue la ínclita Celia Mayer Duque, otra licenciadita en Ciencias Políticas de la mafia leninista de la Complotense, miembra del club chavista del contubernio somosagüero de donde han salido, como de una infausta madriguera, las alimañas que hoy arrasan nuestro país puños-en-alto con la cara pintada de morado. Su apellido Mayer parece que no ha sido suficiente para transmitirle algo de la aureola artística de su tocayo hollyvoodiense Metro Goldwyn Mayer; y tampoco da la impresión de que su ducal apellido haya servido para que sus nefastas creaciones tengan un toque aristocrático, de clase, distinguido y elegante, en vez del impactante cutrerío que ofende a la vez a la vista y a la inteligencia.

Se ve que todos sus títulos, posgrados, becas etc. no han podido contrarrestar la savia okupa y cimarrona que la hizo zambullirse en las cloacas del Patio Maravillas, donde se reforzó su vocación revolucionaria y su vena artística, hasta el punto de que esta famosa institución artística de los okupas fue la que le otorgó la titulación que la llevó al Ayuntamiento, y la que le dio el toque ocupa a la kabalgata de Reyes – quizá habría que decir mejor de duques-.

Si, porque la carnestolenda con la que nos obsequió la duquesa era una verdadera fiesta okupa, un verdadero akelarre multikultural emanado directamente de la kultura de los patios maravillosos. El número dos de Ahora Madrid, Ignacio Murgui, también tiene vínculos conocidos con centros okupas. Pablo Padilla, diputado de Podemos, y Mauricio Valiente, tercer teniente de alcalde, tampoco disimulan sus simpatías por los okupas.

Y así nos luce el pelo, y así deslucen las cabalgatas, que parecen diseñadas directamente en las cavernas de Zugarramurdi, en cuchitriles de reggaetón, en platós de Gran Hermano, pues la programación cultural del Patio Maravillas de marras también está delineada en esos antros de la multikulturalidad mugrienta y cutrienta, cuya pretensión artística produce sonrojo y vergüenza ajena.
«El jueves 2 de abril, jueves santo, nos juntamos en el Patio a eyacular a gusto con Diana J. Torres, que nos estará presentando su libro «Coño Potens», manual sobre su poder, su próstata y sus fluidos».

El desparrame total se consumó con la presentación ese mismo día del proyecto «Anarcha glad-ginepunk» a cargo de Klau Kinki, y de los dos diseños de camisetas creados para la ocasión por Karmen Tep, que pertenecen al proyecto «Juego», donde «la erótica de la geometría, juguetes y prácticas extremas se entrecruzan en estos dibujos componiendo pequeñas perversiones. Creaciones útiles, que se puedan oler, palpar, o ensuciarse. Por eso la serigrafía o estampación como vehículo para enseñar y mover este trabajo. ¿Juegas?». Ozú, mi mare.

Otro libro sin desperdicio que se presentó en el Patio fue el titulado «Opening up, una guía para crear y mantener relaciones abiertas», cuyo contenido produce verdadero pasmo: «El poliamor es la nueva forma de entender las relaciones emocionales y sexuales. Se basa en redes afectivas y deja de lado la imposición social de la monogamia y los roles de pareja tradicional. Explora los beneficios, posibilidades y retos de tener una relación abierta en sus distintas modalidades y alternativas, desde la no monogamia en pareja a la polisoltería». Sin palabras.

Otras actividades culturales son: «Rondacañas» por el barrio Maravillas; conciertos de «Canijos sin Fronteras», FRAC, «Tremenda Jauría», y MAM; charlas como «La mujer en el ejército rojo», organizada por «Las Panteras Negras»; Reggae & Dub «En Resistencia Contra Las Cárceles Racistas» -abolición de los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIES)-; «Aperiticoop», apoyo a proyectos cooperativos y de la economía social y solidaria: ¡SESIÓN DE CAÑAS Y TAPAS!; «NOT¬AFTER¬BUT-POSTWORK PARTY: Fiesta y presentación del Nodo de Producción de Carabanchel. Si querías afterwork, ración de post¬rabajo. El pos¬trabajo es una bufonada, una cierta sorna que tampoco consigue evitar pringarse»; «impro» teatral a cargo de «Carpe Himen: Entrepiernas variadas».

Toda esta cultura, por supuesto, necesitaba ser regada con alkohol, que se dispensaba en «espacios de socialización», sitos en el bar -ubicado en el garage- y en la cuarta planta del inmueble. Tras el desalojo se descubrieron 50 cajas de cerveza, que suponen unos 4.500 botellines, cerca de una decena de barriles, y unas cincuenta botellas de alkohol.

De este Círculo de Bellas Artes surgió la kabalgaokupa maravillosa, así que no entiendo por qué tanta sorpresa, tanto estupor, tanto sobrecogimiento de espíritu ante el infamante esperpento de la Mayer y sus compinches. Sólo eché en falta una carroza psicodélica atiborrada de reggaetón amenizada por bailones rastafaris y peroflautas. Pero todo se andará, descuiden.

Para terminar, no resisto la tentación de llamar la atención sobre un detalle que ha pasado inadvertido: ¿se han dado cuenta ustedes sobre el hecho inquietante de que en la kabalgokupa desfilaron justamente 33 carrozas, había 300 ciclistas abriendo la comitiva, y actuaron 30 bailarines? ¿No les resulta sospechosa tanta manía por el número 3? en un artículo mío titulado «Podemos’s Eleven Once» explico el significado esotérico del misterioso número 33. También animo a los lectores a que investiguen en el simbolismo de las cornamentas de ciervo que llevaba Melchor en su patética indumentaria merlinesca.

Y ojo al dato, que pronto viene la semana Santa. Así que atentos, vigilantes, despiertos ante lo que va venir…

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