Fermín Bocos

Tormenta perfecta

Tormenta perfecta
Fermín Bocos. PD

Arranca la legislatura con tanta novedad parlamentaria como incertidumbre política. Ya habíamos tenido en las Cámaras diputados que se declaraban contrarios al sistema. Los más veteranos recordaran las fogosas intervenciones del diputado canario Fernando Sagaseta; por no hablar de diputados de la hoy desaparecida Herri Batasuna.

Al ser pocos contribuían a dar color a los debates sin que la cosa fuera más allá. La situación actual es diferente. La presencia en el Congreso de seis decenas de diputados cuya órbita ideológica gira alrededor de Podemos, un partido que se declara republicano y partidario de abrir un proceso constituyente, adquiere un peso específico de significado inocultable.

Que durante más de treinta años el PSOE (bajo la dirección de Felipe González) haya atenuado hasta casi hacerlas desaparecer su señas republicanas originales no quiere decir que en otras circunstancias en este partido, hoy disminuido y enfrascado en debates internos de liderazgo, no pudieran reverdecer pasadas identidades.

En términos combinatorios los resultados del 20 D abren todo tipo de expectativas. Con algunos escenarios que invitan al vértigo. Sobre todo después del órdago separatista del Parlamento de Cataluña eligiendo a Carles Puigdemont Presidente de la Generalidad y declarar que está dispuesto a poner en marcha el plan de «desconexión» del Estado aplicando la Resolución del 9N declarada nula en sentencia del Tribunal Constitucional.

Se está pactando la composición de la Mesa del Congreso y la identidad del futuro Presidente de las Cortes. Cuando esto escribo el PP postula que debería ser uno de los suyos por haber sido la lista más votada, pero gana enteros Patxi López (PSOE) a quien ven con buenos ojos en Ciudadanos y en Podemos.

El PP estaría dispuesto a ceder esta ficha a cambio de que el PSOE se abstuviera en la votación correspondiente facilitando la investidura de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno. Pero Pedro Sánchez tiene otros planes.

No quiere saber nada de un posible Gobierno de coalición con el PP y Ciudadanos. Y parece sordo a las admoniciones de algunos barones. Quiere ser el inquilino de La Moncloa.

O César o nada. Pero para que le cuadraran las cuentas (176 diputados) necesitaría el apoyo (desde Podemos a los separatistas catalanes: ERC y Convergencia o incluso el PNV) de fuerzas que precisamente han hecho bandera de su voluntad de romper con el sistema. Habrá que estar muy atentos a los movimientos orquestales porque podría avecinarse la tormenta política perfecta.

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