Julia Navarro

Hacienda somos los demás

Hay frases que no se deberían decir, que mejor sería morderse la lengua antes de dejarlas escapar. Lo de que ‘Hacienda somos todos’ «es sólo publicidad» dijo la abogada del Estado Dolores Ripoll, representante de la Agencia Tributaria, durante el juicio de Nóos para exculpar a Cristina de Borbón de sus posibles responsabilidades en el caso.

Así que de repente, por boca de una Abogada del Estado, nos hemos enterado de lo que sospechábamos, de que Hacienda no somos todos, que Hacienda somos los ciudadanos de a pie pero que hay quienes están fuera del ojo de Hacienda.

Flaco favor le hizo la señora Ripoll a Cristina de Borbón con semejante argumento. Es más, solo hay que echar un vistazo a las redes sociales para ver el efecto que ha provocado la frasecita de marras. Indignación para empezar. Que no se sorprendan los responsables públicos del desapego y la desconfianza de la gente hacia la política.

Sin duda la señora Ripoll ha dicho la verdad: Hacienda no somos todos. De la larga mano de Hacienda se libran los poderosos, los que se emboscan en las Sicavs, los que disponen de abogados fiscalistas carísimos capaces de hacer ingeniera fiscal para librar a sus clientes de pagar lo que deberían pagar a la Hacienda publica, los que logran que les amnistíen por haberse llevado el dinero fuera de España sin declararlo… El resto, es decir, usted y yo y la gente como nosotros claro que «somos» Hacienda. Hacienda son todos los ciudadanos que tienen una nómina, Hacienda son los pequeños empresarios, Hacienda son los autónomos… Es decir el común de la gente somos Hacienda, mientras que los que de verdad tienen más precisamente por eso pueden escaquearse.

Hay quién se pregunta (vuelvo a recomendar una paseo visual por las redes sociales) por qué Hacienda es tan diligente en la defensa de la Infanta y tan implacable con el resto de los ciudadanos. Pero ya no cabe esa pregunta porque la abogada del Estado Dolores Ripoll la ha respondido: lo de que Hacienda somos todos es solo un eslogan. O sea que, añado yo, somos rematadamente tontos si nos hemos creído en algún momento que efectivamente Hacienda somos todos.

A quién no le gustaría, en un juicio por supuestos delitos fiscales, que llegara la Abogada del Estado en nombre de la Agencia Tributaria para decir que pelillos a la mar.

Pero nos han confirmado lo que intuíamos, lo que en realidad sabíamos: Hacienda somos unos cuantos. Nada más.

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