Un circo, con perdón de Gabi, Fofó y Miliki

Toda esta chusma

Toda esta chusma
Mariano Rajoy mira a Alberto Rodríguez, diputado de Podemos. EP

Horacio ya se dirigía al gran teatro del mundo poniendo en pie a toda la chusma: mendici, mimae, baladrones; o sea, mendigos, mimos, bufones, la escoria, en suma, de la sociedad. No sé si el pensador latino no tenía espacio para aglutinar a tan variopinta ralea o lo hacía por comedimiento. El caso es que hoy la lista sería interminable, y no hacía falta llegarse hace unos meses hasta la Puerta del Sol con el sonoro concierto de los perro-flautas, sino que están en el mismísimo Congreso de los Diputados, edificio que acordonaron, rodearon y cargaron contra la policía, al revés del mundo.

La sesión compositiva de la Mesa la califiqué de «mercadillo», para el nene y la nena, magdalenas a real, a la rica tetica, teta y otras expresiones del vulgo. Repasando las vergonzosas imágenes del hemiciclo, jamás presencié cosa igual en mis 40 años de cronista parlamentario, he decidido echar unas cuantas líneas más a sabiendas de que les entra por un oído y les sale por el otro, y son como los tres monitos que ni ven ni oyen pero sí hablan por los codos y se aplauden entre sí porque podemos.

Otros, esta escenografía creada y dirigida por Pablo Iglesias la han calificado de circo, con perdón de Gabi, Fofó y Miliki conviene añadir rápidamente. Con rastas, con coleta y en bicicleta, y luego, como la alcaldesa de Madrid, para eso podemos, se subía en el coche oficial tan ricamente, ríase la gente. Ya en tiempos, Cafrune, cantautor argentino de los pobres, recorría las pampas en cadillac y cuando llegaba a los pueblos se subía a un humilde borriquillo y entraba en la localidad como un Jesús el domingo de ramos. Cómo se repite la misma historia, que suena a disco rayado pero con la calidad del vinilo.

Y aunque la undécima legislatura se presagia corta, ya tenemos a esta chusma -sálvese el que pueda- calentando los escaños con sus posaderas en vaqueros. Esto es lo que los ignorantes califican de pacto del progreso, en primera posición, no reglas de urbanidad, con Pedro Sánchez de maestro de ceremonias que para eso se muere por la Moncloa, ay, y qué poco humilde es cuando, supuestamente, podría llegar al grado de estadista de España. Pero el humo de su vanidad ciega sus ojos. Al que jamás cantarán los Platers, conjunto músico-vocal excelente de los años sesenta. Claro que como en España no cabe un tonto más, recuerdo -aunque sea otra cuestión distinta- que un corresponsal de TVE firmaba con pseudónimo, Luís López Delpecho, para que no se supiera que era hijo de un militar de alta graduación.

No estaría mal que a esta chusma se les corriera a palos por la calle abajo porque las derrotas políticas no se restañan con zarzueleras actitudes de juegos florales.

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