Santiago López Castillo

Una broma de mal gusto

Una broma de mal gusto
Santiago López Castillo. PD

No sé qué hubiera ocurrido si en vez de la bromita o bromaza de una emisora catalana la hubiera hecho una cadena «del Estado», como gustan decir los paletos de la periferia, aldeanos en metamorfosis independentista. Más que una chanza era una provocación, a ver cómo responde este sieso de Rajoy y si se mete con nuestro president le damos más palos que a una estera. Sin embargo, para los que vemos a Rajoy un hombre hierático, calculador hasta en las cosas sencillas, no sorprende su reacción habida cuenta de su educación y urbanidad que en el arca se vende. Le he venido llamando fraile motilón ante su pasividad de las cosas perentorias y hasta güevón con ge en el desafío catalanista. Lo que me sorprende es la ingenuidad de la secretaría de Presidencia a la que se le caen las bragas, perdón feministas en gestación progresista, si al otro lado del teléfono parlan en catalán. Un respeto. Sí, pero por el asalto a Blanquerna por grupos de extrema derecha, tres empujones, derribadas cuatro banderas independentistas, la Generalidad de Cataluña pide 27 años de cárcel para los invasores -más que matar a cien cerdos- y, en cambio, ruega la absolución de los antisistema cuando acordonaron el Palau y Arthur Mas hubo de entrar en helicóptero aunque se le volara la cresta del tupé.

Rajoy, démosle la despedida, ha demostrado ser estoico e incluso pese a ser hostiado en campaña, puso la otra mejilla. No puede ser un perverso. Se le vienen aplicando las cien mil perrerías y es más duro que un yunque. El desprecio, la humillación ha llegado a su fin cuando ha declinado ante Felipe VI la formación de gobierno habida cuenta de que no le salen las cuentas. No le ha dado el gusto al ególatra Sánchez de ciscarse en su figura ante el pleno del Congreso sometiéndose a una investidura fracasada. Este loco de atar socialista -loco por la música del poder- se va a convertir en el bufón de feria, por si no lo fuera desde tiempo atrás, a quien le designan presidente los marxistas leninistas del bolivariano Chaves y, por si fuera poco, le indican los ministerios a regir, con coleta, sin corbata, en mangas de camisa y sin desodorante, qué espectáculo en la Zarzuela.

Mariano Rajoy, en una finta a la gallega, ha puesto en evidencia al secretario general socialista que es, a partir de ahora, el epicentro de la mofa y la befa, don Tan Credo en el centro del ruedo. Aun así, los corifeos del vanidoso Sánchez, retirado Rajoy de la carrera presidencial, no cesan de dar la leña al mono que es de goma. Que si trilero, más solo que la una, váyase, señor Rajoy…

Simone de Bauvoir preconizaba basar el profundo respeto a los demás con el firme propósito de no forzar jamás su alma sin su consentimiento. Sánchez & Iglesias, sociedad ilimitada con los independentistas, no sólo se presentan a sí mismos sino a los ojos de cuarenta millones de habitantes que componen la nación. Estamos abocados a una España roja, rota y a punto de prender en llamas.

PD.- Quien ríe el último, ríe el primero.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído