Carmen Tomás

Las bolsas, al son del petróleo

Las bolsas, al son del petróleo
Carmen Tomás. PD

La subida en un 10 por ciento del precio del petróleo en apenas unos días ha sido el acicate para que las bolsas tomaran impulso. De hecho, el IBEX cierra una semana que venía aciaga y que al final logró remontar un dos por ciento y la reconquista de los 8.700 puntos. Sólo el viernes la subida fue del 3,3 por ciento, la mayor desde octubre.

Cierto que los mensajes del presidente del BCE el jueves hicieron su parte, pero mínima. La subida de los índices en paralelo a su mensaje no duró mucho. Parece que Draghi, que se mostró dispuesto a revisar su política monetaria en marzo y que actuará sin límites, ya no tiene el efecto que en otras ocasiones. Los mercados ya quieren actuaciones y no sólo declaraciones. Lo que sí preocupa y ocupa, y no únicamente a las bolsas, es la brusca bajada del precio del petróleo, hasta dónde puede llegar y sus consecuencias.

Hay que tener en cuenta que del precio del petróleo dependen muchas economías emergentes. Algunas están ya hundidas y otras empiezan a hacer aguas. Esta es ahora la gran preocupación de los líderes mundiales y del FMI. La pregunta que se hacen es si la crisis de países productores del petróleo como Arabia Saudí o Venezuela y otros muchos acabará impactando en la economía global.

En el caso de España, claro que nos favorece un petróleo barato. Nuestra factura como compradores se va a aligerar en unos 15.000 millones de euros y el PIB sumará hasta 0,5 por ciento. Y esto es bueno. Sin embargo, piensen que puede ocurrir si los productores y emergentes se vienen abajo, si su capacidad de compra se cae. Y qué les ocurrirá a nuestras empresas instaladas en esos países y que dependen en gran medida de la capacidad de consumo de sus ciudadanos.

Hablamos de telefonía, servicios bancarios y energía. O a las empresas que tienen proyectos en marcha o perspectivas de tenerlos. Desgraciadamente, nada es blanco o negro. La situación es más preocupante si cabe para España, porque según ha explicado con datos el ministro De Guindos la crisis podría ser historia este mismo año y factores externos pueden truncarla: el petróleo, las dudas sobre la banca portuguesa e italiana y por supuesto la inestabilidad política que a día de hoy nadie sabe cuándo puede acabar y el órdago golpista y rupturista de los independentistas catalanes.

Hay que lograr cuanto antes un gobierno estable que continúe las políticas de consolidación fiscal y las reformas para que estos factores externos no malogren el crecimiento de la economía, que ha entrado en 2016 a una velocidad de crucero del 3,5 por ciento, con una creación de empleo y caída del paro intensas.

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