Carmen Tomás

Las inversiones, en el congelador

Las inversiones, en el congelador
Carmen Tomás. PD

El resultado de las elecciones del 20-D dejó un panorama endiablado y más de un mes después se podría decir que nada ha cambiado. Ha habido, sí, movimientos, algunos esperpénticos. Pero, en lo fundamental seguimos igual, es decir, sin gobierno.

A algunos parece importarles poco lo que eso pueda suponer o esté ya de hecho provocando. El líder del PSOE necesita formar un gobierno y llegar a La Moncloa para salvar su sillón y lo quiere hacer con quien sea, al precio que sea.

El coste de llegar a acuerdos con Podemos ya se lo ha fijado hasta el propio Pablo Iglesias. Pensar que los «morados» son lo que dicen ahora por conveniencia y no lo que realmente piensan y están haciendo allí donde ya gobiernan es pueril.

España ya está recibiendo alertas desde Bruselas y otros organismos sobre los efectos de ese hipotético gobierno de «progreso» mezcla de leninistas, populistas, comunistas e independentistas.

Un gobierno que sólo el Comité Federal del PSOE puede parar y que nos llevaría irremediablemente a revivir lo peor de esta crisis económica, que ha sido la peor de la democracia y de la que aún no hemos salido totalmente. Sería, como dice el ministro de Economía en funciones volver a la casilla de salida. De momento, es la gran preocupación de los mercados, esos que nos tienen que prestar el dinero que necesitamos para funcionar y que por cierto quieren que les devolvamos.

Es ya un hecho que la inversión está paralizada y parece obvio. Quién con dos dedos de frente se atreve a arriesgar su dinero en un país que no se sabe cómo va a terminar, que no se sabe en qué burrada va a derivar. ¿Cuánto tiempo puede permitirse España sin hacer reformas, sin seguir la senda emprendida y que nos ha llevado a ser el país que más crece y que más empleo crea de entre los grandes de Europa?

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