Benjamín López

Un débil hilo une a Sánchez con los críticos del PSOE: el pavor a unas nuevas elecciones

El PSOE y Pedro Sánchez defienden intereses diferentes

Un débil hilo une a Sánchez con los críticos del PSOE: el pavor a unas nuevas elecciones
Benjamín López. PD

El líder socialista lucha por su supervivencia personal y el partido por la suya; para eso ambos coinciden en un objetivo común

Cuando los intereses de un secretario general no coinciden plenamente con los de su partido, hay un problema. Y eso es lo que tiene encima de la mesa este sábado el Comité Federal del PSOE, donde es evidente que hay fuerzas contrapuestas en asuntos trascendentales.

Y es que Pedro Sánchez trabaja por su supervivencia personal y el partido debe velar por la suya propia más que por la de su líder. El problema es que puede que una y otra no sean compatibles y de eso están alertando algunos barones y algunos, muchos, pesos pesados de la vieja guardia.

Estáclaro que Sánchez nunca lo ha tenido fácil como secretario general; su liderazgo ha sido cuestionado desde el primer minuto.

El resultado de las elecciones municipales y autonómicas fue muy malo. El de las generales aún peor. En ambos casos ha intentado taparlo con la misma estrategia: dar un barniz de apariencia de victoria a la derrota mediante pactos con cualquiera con tal de hacerse con ayuntamientos y comunidades.

El poder lo cura todo o, al menos, lo tapa todo.

Por eso tuvo que faltar a su palabra de no gobernar nunca con populistas y por eso está dispuesto a volver a saltársela. Pero, aquí está el problema, no es lo mismo jugar con un ayuntamiento que con el gobierno de la nación. Pactar con los podemitas en España es peligroso para la economía por la sencilla razón de que los mercados y la comunidad internacional lo percibe así. No se fían.

Y con razón porque Podemos no es un partido cualquiera, es «leninismo 3.0», como dice Felipe González. Pero aunque no lo fuera, eso es lo de menos. Si el que te tiene que prestar dinero no confía en ti o no te lo presta o te lo da a un interés desorbitado.

Además, como advierten insignes socialistas la estrategia de Podemos pasa por devorar al PSOE y aliarse con él sería meter al caballo de Troya en casa.

Por eso al partido, al PSOE, no le interesa ese pacto que quiere Sánchez para salvar su trasero. Por su superviviencia, por el bien de España y porque, aunque decidieran comerse el sapo de Podemos, lo cierto es que esa suma no da para llevar a Sánchez a la Moncloa. Haría falta la colaboración de fuerzas independentistas. Y con eso es difícil que traguen Susana Díaz, García Page o Fernández Vara, entre otros. Es más, para admitir a Podemos estos dirigentes socialistas tendrían que hacer la vista gorda respecto a una línea roja que ellos mismos pusieron a su secretario general. Y es que la realidad es que la formación de Pablo Iglesias no ha renunciado a la celebración de un referéndum en Cataluña y nunca lo va a hacer de manera explícita porque no puede; sus alianzas con gallegos y catalanes se lo impiden. El tema se ha dejado ahí aparcado, como si no existiera. Pero existe.

Sin embargo hay algo en lo que probablemente concluyen los intereses de Sánchez con los del PSOE. A ninguno le conviene nada que se repitan las elecciones. A Sanchez no le interesa porque casi con toda seguridad él no sería el candidato y, por tanto, supondría su entierro político. Y al PSOE tampoco porque Podemos podría desbancarle como primera fuerza de la izquierda. Y eso también supondría su muerte.

Por eso, si el plan de Sánchez fracasa, y tiene muchas papeletas de hacerlo, lo más probable es que la salida menos mala para el líder socialista y para el PSOE sea permitir un Gobierno del PP con su abstención, nunca con su apoyo. Ese escenario con un Gobierno débil abocado a sufrir un calvario en una legislatura corta puede dar tiempo al PartidoSocialista a recomponerse y a Sánchez a luchar por su liderazgo. Probablemente no tendría mucho futuro pero al menos tendría una oportunidad.

Si los socialistas asumen eso pronto es posible que la situación se aclare con más rapidez de lo previsto; si, por el contrario, Sánchez sigue totalmente enrocado y ciego estaremos abocados a repetir las elecciones que, dadas las circunstancias, pueden ser como jugar a la ruleta rusa con España.

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